15 de febrero de 2008

Los taxis de Buenos Aires

Acabo de llegar de Buenos Aires, después de un breve viaje de trabajo, donde pude recordar con una sonrisa el sabor del buen bife y la cara dura de los taxistas.

Los taxistas de Buenos Aires son una raza muy peculiar; muy conversadores, casi siempre simpáticos, algo irónicos; escuchándolos, una diría que ampliamente conocedores de política, economía, sociología y moda; muy temperamentales y usualmente machistas.

El primero que me tocó, hubiera jurado que era pariente de Schumacher. Conducción firme pero agresiva, frenadas secas y el mejor tiempo en pista. Al llegar al hotel, había una señora que, desafortunadamente, no sabía si quería o no estacionar, y avanzaba a paso de hormiga, mientras cogoteaba hacia la derecha. La línea de llegada estaba a la vista del conductor pero la pista bloqueada. El Schummi ni lo dudó; se metió por el costado, dejando un espacio de aproximadamente dos milímetros entre ambos autos y a la vieja con los pelos parados, justo cuando caía la bandera de cuadritos. “Y, señora, si usted no sabe manejar, no es mi culpa.” Dijo el hombre tranquilo, mirando para afuera, en respuesta a la cara espantada de la mujer.

Otro utilizó el viejo truco de los que te quieren pasear, pero necesitan saber si conocés la ciudad, para no quedar tan mal.
- ¿Por dónde quiere que vayamos, por X o por Y?
- Vaya por donde quiera.
- Nooo – responde con una sonrisa – usted me tiene que decir; usted es la pasajera.
- Correcto, y es responsabilidad del conductor llevarme por el camino mas rápido; si usted es incapaz de realizar esa tarea, prefiero buscar a alguien que tenga más información.

El último se llevó el trofeo. Comenzó a hablar cuando aún ni me había subido al auto. Soy muy parca con los desconocidos, hacía calor y no tenía muchas ganas de escuchar hablar de la inflación o del clima, pero el hombre seguía en su monólogo.

- ¿Sabe lo que me dijo hace un rato una pasajera? – pregunta meramente retórica, ya que siguió sin esperar respuesta – Primero me preguntó si podía apagar la radio, porque le molestaba el ruido; al rato me pidió si podía apagar el aire acondicionado, porque le hacía mal el frío. ¡Con el calor que hace! Al final le terminé preguntando “Oiga, ¿no quiere que también le apague el motor, ya que estamos?”


(PD: y como no puedo con mi genio, en un rato libre, fui también a ver a una doctora, pero eso queda para otro día…)

(PD2: antes que me digan nada, sé que la palabra “cogotear” no existe, pero es tan grafica, que me tomé una licencia…)


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5 comentarios:

Co! dijo...

Dana, Tenes tanta razon respecto de los taxistas de Buenos Aires!!! No sabes lo que me he reido! Yo soy asidua tomadora de taxis, y realmente una entra en un submundo taaan variado que salvo por el color del auto jamas podrias decir que tienen algo en comun.
exelente descripcion!

DEYANIRA dijo...

ESTOY CASADA CON UNO!!!! Bah...remisero de provincia, mantienen algunos vicios del laburo sin las características del típico porteño...

Qué intriga!!!!!!!!!!!! doctora cuyas iniciales son L.K?

mayayo dijo...

Yo el otro día casi me pego con uno por un taxi, día de mi IA, salgo de la oficina de incognito, tengo un jefe muy pesado, mi muestra preparadita, me pongo en la fila de los taxis y llega el típico listo y me lo intenta quitar.....os prometo que hubiera sido capaz de pegarme por ese taxi y a mi casi todo me da verguenza..., luego dentro pense en el peligro que tiene una infertil a la espera de un taxi camino de su médico en el día más importante de su mes.......,

Anónimo dijo...

lei el comentario de taxistas "porteños", yo soy taxista y es muy cierto que un alto porcentaje somos cultos y educados...pero hemos generado anticuierpos en relación al pasajero, el transito...etc.Bs As es una ciudad caótica, llena de paranoicos que al turista le "informan" de la actitud del taxista..siempre por estafar y pasearte...un psicologo les diria"no proyecten su mundo interior en el taxista".Diariamente convivimos con personas que intentan pagarte con dinero falso, fingir y escapar sin pagar, hostigarte con el recorrido elegido..."por Sta FE iríamos mas rápido" je je, siempre el camino desechado parece el mejor.Si!!!!somos en especie rara pero resistente, nos encanta el devenir diario que uno descubre desatando el dia de trabajo.Besos y no histeriques mas...se narural.JULIO

Dana dijo...

Hola Julio,
Y si, no debe ser facil tampoco estar del otro lado... Pero las anecdotas que cuento son reales y pasaron todas en un solo dia! Nada mas lejos de mi intencion que "histericar", me rio del mundo y de la vida; solo cumplo con mi vocacion de escritora, contandole a la gente lo que me pasa, y si exagero un poquito... y bueno, es licencia literaria...
Espero que me sigas leyendo aunque no se si te interesara el resto de los temas de mi blog.
Besos

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