Oficialmente, estamos en la mitad del embarazo.
La gente nunca está satisfecha con lo que tiene. Cuando una está soltera, le preguntan cuando se va a casar; cuando está casada, para cuándo los niños; cuando una está embarazada, si es varón o nena; cuando saben el sexo, si ya se mueve. Siempre un paso más adelante que una. Y una, que tiene un gen paranoico en el área reproductiva, se pregunta si, de no haber llegado a esos parámetros, habrá algo que no este funcionando como debiera. He decidido que la expectativa humana es imposible de alcanzar.
(Suspiro)
Baby ya se empezó a hacer notar a lo largo del día. Sólo me preocupa que también se mueva a la noche. Debo empezar a calmarlo para que se duerma a horas decentes. Nunca es muy temprano para poner un poco de disciplina.
(Sonrisa)
No se que significa eso de “disfrutar” del embarazo, de lo que tanto se habla. Yo sólo disfruto de aquellos momentos en los que Baby hace acto de presencia; dígase de las ecografías, los dopplers, las recientes patadas. El resto del tiempo me pregunto que estará pasando ahí adentro. Lo mejor del embarazo es que, a diferencia de mis usuales experiencias reproductivas, es finito; y no me refiero a delgado, sino a que tiene un plazo perentorio e inaplazable. A más tardar en junio, nos vemos todos las caras. Y eso sí es hermoso.
(Mayor sonrisa)
¡¡Les deseo un feliz y maravilloso 2009!! Y me despido con Mafalda y una sonrisa,
¡¡HAPPY NEW YEAR!!!
30 de diciembre de 2008
Semana Veinte
24 de diciembre de 2008
19 de diciembre de 2008
Semana Dieciocho (con foto)
El consultorio de mi obstetra ocupa todo el segundo y el tercer piso de un edificio de cinco pisos. En el piso cuarto se encuentra una conocida clínica de infertilidad. Para que no digan que dos mundos dispares no pueden convivir. Moros o cristianos. Demócratas o republicanos. Fans de los Beatles o fans de los Rollings. Alonso o Hamilton.
Quien ha estado de ambos lados de la escalera y ha subido y bajado esos pisos de forma intermitente durante años, puede reconocer a la legua quien va al segundo y quien va al cuarto piso, aún antes de que aprieten los botones anaranjados del ascensor. Las caras tensas, a veces vacías; la mirada al suelo; los pensamientos perdidos y la delgadez con frío de las de arriba contrastan con las caras complacientes y cuerpos redondos de las de abajo. Las de arriba, además, suelen ir en pareja; ambos serios, con las manos agarradas, buscando apoyo mutuo en un mundo que no para de dar vueltas. Las de abajo van solas y suben leyendo su Blackberry o mirándose las uñas, metidas en su burbuja de hormonas.
Yo miro a todas desde el fondo y recuerdo las veces que habré cortado la circulación de los nudillos de O. por agarrarlo tan fuerte. Mi corazón va hacia las de arriba, especialmente en estas fechas; cierro los ojos y les envío cálida luz blanca.
No se deja de ser infértil por haber ganado la lotería del embarazo, porque si para tener un hijo se necesitaron siete años, nueve tratamientos y treinta y cinco médicos, poco debo tener en común con el mundo de las conejas.
Y sin embargo... Sin embargo, toda mi piel me pide un descanso de la infertilidad. Mi mente quiere meter la cabeza en un hueco y vivir en el mundo de los pensamientos felices. Cuando la paranoia ataca, toco mi panza, ahora ya abultada, y las mandíbulas se aflojan. Es por eso que no puedo entrar en foros, ver libros o sumergirme más tiempo en la infertilidad. No por ahora. Todo mi ser me pide un descanso. Pido gancho.
PD: Editado a petición del público con foto en bikini. La calidad deja mucho que desear porque está sacada con mi teléfono, enfrente del espejo; pero la idea se entiende...
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9 de diciembre de 2008
Semana Diecisiete
A veces una no quisiera tomarse vacaciones, sólo para no sufrir al regreso. Pero como dice aquella canción antigua y cursi, “es mejor querer y después perder, que nunca haber querido”; así también es mejor disfrutar de la vida y la amistad, aunque eso signifique bostezar en la oficina unos días mas tarde.
“It’s a boy!”; varoncito, dijo la ecógrafa hace unos días, mientras le medía la cabeza, el corazón, el bazo, el fémur y otras internidades varias. Todo parece dar las medidas apropiadas, siempre y cuando la vista de la técnica haya sido lo suficientemente avezada como para distinguir el bazo del estómago, cosa que parecía, a todas luces, un trabajo más digno de una bruja con poderes psíquicos, que de un científico. 
Varios nombres rondan en aire, siendo por ahora el ganador, Maximiliano. También tienen buenas chances Federico y Alvaro. ¿Alguna otra sugerencia? Nos gustan los nombres largos y con peso (el apellido es corto y alemán).
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21 de noviembre de 2008
XIII EDICIÓN DEL CONCURSO "TODOS SOMOS DIFERENTES"
"La ASAMBLEA JUVENIL DE DERECHOS CIVILES, en colaboración con la FUNDACIÓN DE DERECHOS CIVILES, y el Instituto de la Juventud, INJUVE, convocan la XIII edición del Concurso "TODOS SOMOS DIFERENTES", en las modalidades de cuento, relato hiperbreve y fotografía. Su objetivo es distinguir aquellas creaciones originales que conjuguen la calidad artística con una especial sensibilidad y capacidad de comunicación y denuncia de realidades racistas o de intolerancia."
Me acaban de notificar que he sido finalista en la modalidad de relato hiperbreve, entre más de dos mil concursantes, y que el mismo será publicado en un libro recopilatorio de próxima edicion. Este es el relato:
LA CARTA
Doña Francisca se sienta cerca de la ventana, por donde entra el sol de la tarde porteña. Se pone los lentes, mientras entre sus dedos temblorosos se zarandea un sobre que acaba de traer el cartero. Mira la letra y le pasa por encima la mano derecha, con cariño. Son noticias de su nieta, quien se fue a buscar trabajo en Madrid hace apenas unos meses. Por suerte, aún no perdió la buena costumbre de escribir en papel, en una época donde la gente parece tenerle alergia a las oficinas de correos.
“Querida abuela: Espero que estés bien y que no te olvides de tomar tus pastillas para la presión. Sabés que con esas cosas no se juega.”
Doña Francisca sonríe al pensar que el tiempo se encarga de cambiar los roles en la vida, mientras recuerda las veces que le habrá cambiado los pañales a esa niña.
“Las cosas por acá están bien. Bueno, no están mal, que es un avance.”
La anciana aún no entiende que alguien tan listo como Mariana, con sus estudios de Filosofía y Letras, tuviera que seguir dando tumbos por el mundo, sin poder ganarse el pan, como merecía. Cuando Francisca llegó a Buenos Aires, tenía sólo diecisiete años, estudios primarios y mucho coraje. Es cierto, alguna vez le llamaron “gallega de mierda” como a su nieta le habrán, alguna vez, escupido “sudaca”, aunque lo oculte entre las letras redondas de su carta, pero nadie nunca le había cerrado la puerta en la cara. Trabajó de mucama, niñera y finalmente, se hizo cocinera, lo que fue su gran pasión. Crió a dos hijos, una nieta y caminó siempre con la frente alta de quien no tiene que pedir perdón. ¿Cómo estará tratando a mi niña la España de mis amores? ¿Será tan generoso mi pueblo, como esta tierra extraña lo fue conmigo?
“Abue, te quiero mucho y me gustaría que estuvieras más cerca. No he comido aún unos callos como los tuyos. Reza por mí.”
Doña Francisca, cerró la carta en dos y le dió un beso con sus labios agrietados. Sonrió, dejó escapar un lagrimón y comenzó un Padrenuestro.
11 de noviembre de 2008
Semana Trece
Mi hermana y yo somos muy diferentes. Cuando acababa de tener a su niña, le pregunté por qué llevaba un bolso con ositos. Me miró sorprendida y me respondió con ojos obvios: “porque es para los pañales de la beba”. “Pero el bolso lo llevas vos, no ella”. Claro, yo estaba soltera en ese entonces y mi comentario sólo provocó una sonrisa condescendiente.
Ahora estoy casada y con un bebé en camino (si el Destino se sigue olvidando de mi) y sigo sin entender la manía con los osos; animal ciertamente peligroso, dicho sea de paso. También me lastiman los ojos las paredes pintadas de rosa, las guardas con trenes, las cunas con puntillas y las alfombras en forma de corazón. Debe ser algo genético, por parte materna. Mi habitación de niña tenía las paredes de color crema y cubrecamas a rayas rojas y blancas, alabada sea mi madre.
Me gusta la decoración y quisiera que mi Baby respirara un amplio sentido estético desde que llega a casa. Sé que algún día tirará todo lo que le compró su madre y lo sustituirá por sábanas con volados y cortinas con corazones, pero a esa altura ya será hora de mandarla de una patada a la universidad. También sé que, así como yo he vuelto, con los años, a la sopa de mi madre; así volverá el/ella a las frazadas de su infancia. Tengo la habitación de Baby decorada en mi mente y circulan en esas ideas, los colores blanco, amarillo, crema, muebles de madera oscura y sillas Barcelona.
Hace un par de semanas me atrapó una tela de Marimekko llamada Kulke y pensé que sería perfecta para una pared de su habitación. Es exótica, colorida, algo retro y misteriosa. Perfecta combinación. Debido a la Paranoia, no pude animarme a comprarla, hasta que, hace unos días, las estaban liquidando al cincuenta por ciento de su valor en CB2.com ya que les quedaban pocas. No me resistí. Llegó ayer. Mide como un metro de ancho. ¿No es fantástica?
PD: Manolo Blahnik (¿lo recuerdan de Sex and The City?) sacó una línea de zapatos para el verano del 2008 usando estampados de Marimekko.
PD2: a O. le encantó. Le dejo opinar porque tiene buen gusto (después de todo, me eligió a mí). Aunque creo en lo que dice el famoso decorador, Jonathan Adler: “En cuestión de decoración, sólo la esposa puede decidir. A menos que el marido sea gay.”
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5 de noviembre de 2008
Semana Doce
- ¡Mirá como mueve los brazos! ¡Va a ser corredor de Formula 1! - dijo O. mientras veía a Baby retozar alegremente por mi útero, con las manos extendidas.
La técnica de ultrasonidos, quien tenía la difícil tarea de medir el fluído de la nuca de Baby, lo veía brincar en la pantalla y decía, riéndose, “We have a jumper here…” (“Tenemos aquí un saltarín…”). Finalmente, nos tranquilizamos todos, Baby nos dió, el pasado jueves, su hermoso perfil y se pudieron hacer las mediciones correspondientes.
Los métodos de diagnostico prenatales son, aquí, y a diferencia de otros países, casi de rutina y no sólo para las veteranas. La translucencia nucal se hace alrededor de las once semanas pero cada vez es más común realizar los llamados “screenings” secuenciales o integrados. Es decir, además de la translucencia nucal, te hacen análisis de sangre en la semana once y en la semana dieciséis. Luego, calculan conjuntamente los resultados y aparece, mágicamente y con un noventa por ciento de éxito, la probabilidad de que el bebé tenga trastornos cromosomáticos (trisomías, Down, etc). Si los resultados son anormales, se ofrecen como alternativas los métodos de detección más invasivos como el CVS o biopsia de corión, entre las semanas diez y doce o la amniocentesis, alrededor de la semana dieciséis. Ambos tienen casi un cien por cien de exactitud en sus resultados, con la diferencia que el CVS no detecta problemas neurológicos (espina bífida, por ejemplo).
El primer exámen de las once semanas lo pasamos Baby y yo con buenas calificaciones, así que seguiremos estudiando para el siguiente. Si todo sigue bien, no será necesaria la amnio, que me pone algo nerviosa aunque, con un buen médico, el riesgo es mínimo.
En otro orden de cosas, ayer me puso O. mi última inyección de progesterona. Ahora, proveernos de esta hormona ya es tarea de la placenta. Como no recibí ningún discurso de aceptación por parte de Placenta, me pregunto si habrá asumido su cargo sin condiciones…
Pd: la foto quedó algo oscura y, luego de pasar por el escáner, sólo se ve un nublado digno de una noche de invierno…
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29 de octubre de 2008
Semana Once
Tengo algo de dificultad para abotonar las camisas y los pantalones. Como si, últimamente, alguien me hubiera inflado. No es una panza de embarazo decente, sino una especie de hinchazón; tampoco es panza de gorda (a pesar que estoy comiendo como si cargara quintillizos) porque es dura y sin rollos. Hace un par de días me miraba al espejo de perfil y trataba, infructuosamente, de meter la panza para adentro, aguantando la respiración, mientras O. refunfuñaba alrededor, quejándose de mis contorsiones.
- Baby –decía yo, mirándome el ombligo- tu papá me está peleando...
- Baby –contestaba O.- ¡tu mamá te está queriendo aplastar como un matambre!
Y acá seguimos, contando las horas que nos separan para ver a Baby en la translucencia nucal. Mañana a esta hora ya nos habremos saludado desde la pantalla. Mientras tanto, y siendo ésta semana de Halloween, vuelvo a publicar el Conjuro Cuasi-Celta que tan buen resultado me dió el año pasado; a ver si este año embarazamos a unas cuantas más.
“Búhos, lechuzas, sapos, endocrinólogos, andrólogos y brujas.
Demonios, diablos, conejas fértiles, espíritus de los ovarios poliquísticos.
Cuervos, abogados, vendedores de Puregon y otros hechizos de la Madre Fértil.
Galenos inútiles hinchados de ganar dinero, agujas subcutáneas.
Mal de ojo, implantación fallida, hiperestimulación ovárica, truenos y rayos.
Ladrido del perro tuerto, semen sin uso y pata del conejo.
Pecadora lengua de baja respondedora casada con hombre viejo.
Infierno de espéculos y murciélagos saltarines, enfermeras insolentes, gata negra preñada y en celo; punciones sin anestesia.
Ovarios inútiles, endometriosis severa, betas negativas, maullar de gato sucio.
Consejos inoportunos de parientes curiosos; ecógrafos y lagartijas.
En las llamas de este fuego que se asemeja al del infierno, los quemaré a todos sin piedad y huirán las brujas en sus escobas, yéndose a bañar a la playa de las arenas gordas.
Oigan los rugidos que dan los que no pueden dejar de quemarse, quedando nosotras libres de los males de nuestra alma y de toda maldición.
Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego, les hago esta llamada: si es verdad que tienen el poder de la Naturaleza, aquí y ahora, los invoco para que los espíritus de la Fertilidad no se despeguen de nuestra casa por muchos años y que a todas las mujeres de vientres vacíos, les lluevan niños con rostro de ángel.”
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24 de octubre de 2008
Lista de Blogs
Si alguien quiere que añada su blog a la lista que figura aquí en el blog, sólo chifle (es decir, déjenme un comentario con la dirección del mismo)
(NOTA: blogs porno y blogs republicanos, por favor, abstenerse)
21 de octubre de 2008
Semana Diez
Todo sigue igual y me gustaría saber si es cierto que aún sigo embarazada. Hablo con Baby por las noches y le pido que me mande alguna señal, pero es sabido que los hijos nunca escuchan a sus madres. El resto de la familia parece ya estar pensando en pañales, mientras O. y yo seguimos bailando la danza de la buena fortuna y quemando ruda para ahuyentar las desgracias. Menos mal que todos viven a seis mil kilómetros de distancia.
Si la vida fuera justa, ésta debería ser, finalmente, nuestra oportunidad de ser padres; pero sé que casi nadie tiene lo que se merece. Alguien dijo que cuando la vida es justa, normalmente es una coincidencia. Si una se fija bien, el Destino casi siempre te da de más o te da de menos, como una cajera que no sabe contar; y si bien muchas veces me ha tocado recibir algún dinerillo extra, otras veces me he quedado con las manos vacías y cara de desconcierto.
Suelo tener bastante suerte. Recuerdo cuando era pequeña, si mis padres ponían algo a sorteo entre mi hermana y yo, me saltaba una sonrisa de satisfacción porque sabía que, inevitablemente, como el número dos le sigue al uno, saldría favorecida en el sorteo. Sin excepción. De todas formas, no confío en el Destino. Sigue siendo desleal y traicionero. Me pregunto por qué, entonces, el sentido de la justicia se encuentra tan enraizado en nuestro corazón. Cada individuo, sin importar raza ni condición social, brama por justicia como si fuera un derecho primario; como si habláramos del derecho a la vida, a la dignidad o a la libertad. Si los individuos ni la sociedad son justos, la vida no lo es y Dios tampoco, ¿a quién le reclamamos tamaña virtud? Ni Platón ni Kant concebían una sociedad sin justicia; Jesús hablaba de una justicia basada en el amor y para Aristóteles, era la virtud perfecta. Y sin embrago, no hay imperativo categórico ni filósofo brillante que nos salve de una pésima mano en la baraja.
Y así como siempre compro el seguro que me ofrece el croupier cuando da vuelta un as en el “black jack”, así sigo buscando yo un poste de donde agarrarme en caso de huracán. Mientras tanto, sigo silbando bajito y mirando al techo distraídamente, para que el Destino no se entere que soy feliz.
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15 de octubre de 2008
Semana Nueve
En realidad fue ayer, pero el día fue muy corto como para incluir un rato de ocio en la computadora. La mañana fue un tanto caótica en la oficina y me pasé la tarde en la sala de espera del ginecólogo/obstetra. Llené muchas planillas y ví pasar muchas panzas redondas. La mayoría de ellas vienen rodeadas de un aura inconfundible, una mezcla de parsimonia con complacencia; como si vivieran en un mundo donde el tiempo fuera un accesorio opcional y las panzas gordas fueran atributos reales. Nunca me gustó ese halo distintivo pero pensé que, ahora que soy socia del club, sería más tolerable. Mmm… no, sigo repeliendo ese tufo. Debe ser, quizá, que sólo tengo nueve semanas…
Aunque el doc me atiende desde hace como diez años, era mi primera visita como embarazada (gracioso y extraño me sigue resultando este calificativo), así que revisamos todo el historial clínico, me recomendó un antiácido, me dió instrucciones para la translucencia nucal y frunció el ceño con la decisión de mi hematólogo de darme Lovenox hasta después del parto.
No me dijo nada que no supiera acerca de las complicaciones de los partos con heparina y me pidió que tenga una consulta con un perinatólogo, especializado en embarazos de alto riesgo, para tener una tercera opinión. Aún es pronto pero, luego de meditarlo bien y en unos meses, decidiremos todos en cónclave, el obstetra, el peri, el hematólogo y nosotros dos, si tenemos un parto normal o lo sacamos al Baby por la oreja derecha. Hey! sin ir mas lejos, ayer me contó O. que ahora operan coágulos cerebrales desde la ingle.
Y me despido con una foto de mi última escultura tallada en calabaza. Si ésto no asusta a mis vecinos, les hablo de cesáreas con anticoagulantes.
10 de octubre de 2008
Ay, cómo crecen los chicos…
En realidad, es el chico o la chica. Tanto el Baby como su madre se encuentran en perfecto estado de salud, muchas gracias. 
En la medición, el Baby salió bien crecidito para su edad: ocho semanas y tres días y 1.79 cm. Nos saludó con una sonrisa y con 178 latidos por minuto. Va como una locomotora; ahora me explico por que yo ando, dos por tres, con taquicardia.
Y sueño. Y pérdida de memoria...
¿Les conté que hoy tuve una ecografía?
7 de octubre de 2008
Semana Ocho
Hoy, las hormonas me dieron la peor de las noches. No sólo tuve que levantarme tres veces al baño, sino que casi no pude dormir a causa de las nauseas y la acidez estomacal. ¿Por qué será que todo eso sucede en cuanto apago la luz? Por lo menos, le alegro la vida a O., que ve en mis desventuras, un embarazo más real.
Mi padre, que es un hombre muy sabio, dice que el miedo es libre, así que cada cual tiene el que quiere. Cuando una recién vio a su Baby en la pantalla y se trajo una foto de souvenir, es fácil creer en los milagros. Con el paso de los días, las imágenes se van desdibujando y la alegría va cediendo paso a la duda. Por último, la duda se transforma en miedo y una no sabe si está verdaderamente gestando algo, y de ser cierto, si ese algo en lugar de parecerse a una propaganda de Johnson, no se asemejara más a uno de los personajes de Diane Arbus.
Y cada cual maneja su miedo como le da la gana, debería ser la última parte del dicho de mi padre. O. prefiere no hablar del tema, no soñar ni mirar más adelante de sus próximas veinticuatro horas. Si la ansiedad ataca, se enfrasca en su trabajo o se va al gimnasio, pero si le hablo de Bugaboo o de niñeras, le sube la presión a doscientos veinte.
Yo, por otra parte, prefiero no mirar al miedo a la cara. Sé que esta ahí, como un elefante pintado de verde, adentro del dormitorio, imposible de ignorar; pero miro para otro lado y navego por Google buscando ropa de embarazada, carritos de bebe y colegios. Ya tengo, en mi mente desvelada, su habitación decorada y la decisión de rodearlo de un ambiente orgánico, libre de tintes y hedores tóxicos y pesticidas, por lo menos, durante su primer año. Sé la escuela donde lo llevaremos a aprender natación, cuando tenga seis meses, y tengo una pila de libros sobre embarazo y recién nacidos. Y si la Catástrofe llega, que me quiten lo bailao.
Mi madre me dice: “no te quejes; en mi época, no sabías nada hasta que nacía…”. Y yo pienso que, en su época, hubiera abierto un agujero por el ombligo, para instalar un telescopio.
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30 de septiembre de 2008
Semana Siete
Que lo parió. Recién empiezo y ya estoy en la semana siete. No sé quien les enseñó matemática a los médicos.
La falta de vómitos apropiada me hace sentir menos embarazada. Ya sé que me levanto al baño dos veces por noche, tengo una acidez estomacal que no se me va en todo el día (mucho menos con las pizzas y helados que se me antojan últimamente, aun yendo en contra de mi dieta orgánica y natural), que puedo oler una banana a quinientos metros, que me da por llorar cuando veo el Dow Jones bajar más de quinientos puntos y que mis pechos parecen el mapa de carreteras de la Florida. Ahí, en el centro, señora, ese círculo marrón, que se va agrandando cada día, es el Lago Okeechobee; y esa carretera azul que pasa por el costado de mi lola derecha, es la Interestatal Noventa y Cinco. Pero, ¿como sé si mi Baby está bien? ¿Como sé si su corazón sigue latiendo con fuerza y ritmo o si algún cataclismo ha sucedido y todo ésto no es más que una fantasía?
Tengo asumido que la preocupación ya no acaba más. Hoy es la reproducción celular, mañana será esa tos que suena feo o la vuelta a casa, el sábado por la noche; pero después de haber vivido lo que nosotros hemos vivido, se me debe perdonar si me uno a la tropa de Santo Tomás, bajo el lema “ver para creer”. Y yo no veo.
Me temo que me esperan nueve meses de los largos.
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26 de septiembre de 2008
Tengo foto
En mi vida, las mejores noticias suelen ir precedidas de catástrofes en miniatura de alguna clase. Choqué, por ejemplo, camino a la iglesia, el día de mi casamiento. Y mientras se acumulaba la gente a ver qué pasaba, yo asomaba el pescuezo por la ventanilla del asiento de atrás, cuidando de no arrugar mi vestido ni deshojar mi ramo. O sea que, cuando esta mañana, al llegar a la clínica nos dijeron que la que hace las ecografías no había podido ir a trabajar porque a su madre le diagnosticaron cáncer; que tenían que pasarme a otro día o mandarme a otra clínica y cuando en esa otra clínica nos hicieron esperar más de una hora, yo sabía que algo bueno estaba por venir…
Latidos por minuto: 117.
Hay un segundo saco gestacional… pero no se pudo ver embrión. El doc dijo que puede ser que venga rezagado, porque es muy temprano aún o que, directamente, no ha llegado a desarrollarse. Recomienda otra ecografía en dos semanas para ver como va.
Estoy flotando a unos diez centímetros del suelo. ¡Que fotogénico es mi niño!
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23 de septiembre de 2008
Prometo que es el ultimo
La linea de embarazo (la de la izquierda) se sigue "robando" tinta de la de al lado asi que todo parece seguir su rumbo...
No lo entiendo como un reflejo de mi Paranoia sino como un sistema de comunicacion que hemos desarrollado con mi Baby: yo hago pis en un palito; el me manda dos rayas, indicando que las cosas van bien y todos contentos.
22 de septiembre de 2008
Síntomas de embarazo
Poca cosa, a decir verdad, si me comparo con las embarazadas de las películas, que se la pasan de cabeza en el inodoro, explotando corpiños y poniéndole cara de asquito a la corvina a la vasca.
Para las que venimos de FIV, además, la mayor parte de los síntomas se deben a la pila de hormonas con que nos desayunamos cada día, en especial la progesterona inyectable. Durante los días anteriores a la beta, rastrillé San Google por entero para tratar de encontrar alguna pista que me dijera si levantarme a la noche al baño se debía a la progesterona o a la HcG. No encontré muchos síntomas desasociados de la progesterona. Así que ésto es lo que recopilé de mi experiencia, por ahora, enumerando el elenco por orden de aparición:
- Sangrado de implantación: dicen que solo un tercio de las mujeres lo experimentan, entre los días 6 y 10 de la concepción. Considerando que yo siempre quedo del lado negativo de la estadística, no pensaba tener el gusto de encontrármelo. Al día siguiente de la transferencia y reposando obedientemente en la cama (“que tus pies no toquen el suelo en 3 días, excepto para comer e ir al baño” diría la enfermera) noté unas gotas marrones en el papel higiénico. Toda emocionada, le mande un e-mail a la enfermera, que me pinchó rápidamente el globo, diciendo que era normal después de las transferencias tener algún tipo de flujo oscuro. Con el rabo entre las piernas, seguí durmiendo lo necesario y exactamente siete días después de la transferencia, volví a ver, esta vez a lo largo del día, algunas gotas aquí y allá de color marrón oscuro. Estoy convencida que alguna de ellas fueron de implantación; aunque no sé cuáles, ya que fueron muy separadas en el tiempo.
- Aumento de la temperatura: dos o tres días antes de la beta empecé a tener unos sofocones dignos de vieja menopáusica. Iban y venían. Especialmente a la noche, cuando tiraba al suelo todas las mantas (para alegría de mi marido) y no paraba de transpirar, a pesar del aire acondicionado. Yo, que siempre tengo las manos a la temperatura de los almendrados, pasaba el día con mis dedos templados como ventana al sol. A tal punto fue el cambio, que O. me dijo un par de veces, tocándome la cara, “¿por que no te medís la temperatura?; me parece que tenés fiebre”.
- Paseos al baño: empezaron los paseos nocturnos antes de la beta. Hace diez días que no puedo tener un sueño natural y reparador de, digamos, nueve o diez horas. Cada cinco horas, suena un despertador en la vejiga que me ordena levantarme e ir al baño. Zzzzz…
- Olores: curiosamente, sólo me molestan últimamente algunos perfumes, que, en otro momento, ni siquiera hubiera notado. Nunca fui muy buena con el olfato.
- Gases: Mm… en fin, sin querer entrar en temas escatológicos en el blog, es algo molesto y socialmente, levemente incómodo…
- Acidez de estómago: después de comer; o cuando tengo el estómago vacío. Estuvo peor los primeros días; ahora va mejorando; supongo que se debe a que me fijo más en qué como y en tener algo en la barriga cada tres o cuatro horas.
También están el sueño, cansancio y la lentitud de pensamientos pero sé que se deben a los inyectables. Últimamente, tengo el estómago “raro”, poca hambre y mucha sed. Hay algo que me tiene desconcertada y que probablemente no tenga nada que ver con embarazo pero que nació al mismo tiempo: los calambres. Especialmente en los pies pero a veces, también, en la manos. San Google no se pronuncia al respecto, a menos que una este en el último trimestre y los calambres sean en las pantorrillas. Asumí que era escasez de electrolitos (sodio, potasio, etc.) y alguna gente recomienda, para eso, Gatorade. Como me niego a ingerir tamaña cantidad de azúcar inútil, opto por mi jugo de verduras Knudsen, que triplican los valores de electrolitos, es orgánico y está lleno de otros nutrientes. Eso lo aprendí a lo largo de mis variadas punciones, cuando las enfermeras insisten en meterte Gatorade hasta por la nariz, para evitar la hiperestimulación. Parece que los calambres van mejorando.
Sigo impaciente esperado los vómitos que me prometieron.
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19 de septiembre de 2008
Mmm... sí, todavía están ahí...
Como verán, la línea de HcG está mucho más fuerte que el lunes pero la de "control" o referencia está muy débil. Fuerte ataque de Paranoia. ¿Hice mal es test? ¿Está fallado? ¿Será que las líneas están al revés?
O: Hacete otro, mejor
Yo: No tengo mas pis
O: Uff... Bueno, lo hacemos de nuevo mañana...
Como mañana (la orina de la mañana es la mejor) está muy lejos, llamé al servicio de atención al cliente de First Response (la marca del test) y, después de descartar que la caja estuviera vencida, que no estaba tomando medicamentos y que no había dejado el palito cuatro horas y media en la orina, me dijeron (atención) que cuando la hormona HcG está muy, muy alta, "roba" tinta de donde puede, empezando por la línea de al lado, o sea, la de control... ¡¡Chan!!!
Definitivamente, con los hijos, no se gana para sustos...
16 de septiembre de 2008
Segunda beta
Para quienes esperan una reflexión profunda acerca de las virtudes de la perseverancia, los azares del destino o la puta suerte que, al final, tuvimos, lamento desilusionarlos. Mis neuronas están trabajando de forma espasmódica y hacen sólo lo posible por mantenerme mínimamente lucida en la oficina. El nivel de conversaciones con O., por otra parte, va más o menos así:
O.: “a ver, mirame”
Yo (dándome vuelta): “que pasa?”
O.: “me parece que tenés cara de embarazada”
Yo: “jua, jua, jua”
Lo que, claramente, demuestra que nuestro nivel de estupidez va in crescendo.
Pero bueno, basta de intrigas. Beta de hoy: 1.662
(Nota: para las neófitas y mis amigas de la vida real, que parece que a sus hijos se los trajeron los Reyes Magos, a juzgar por su nivel de conocimiento del sistema reproductivo: los niveles de HcG (beta) se tienen que duplicar cada 2 o 3 días para indicar un embarazo viable; técnicamente, dicen que lo normal es un 60% cada dos días)
Estoy empezando a respirar un poco mejor, pero ya me voy corriendo a comprar unas cuantas cajas más de Evatest porque me dijeron que el próximo paso es la ecografía, el viernes de la semana que viene. ¿¿¿DIEZ DIAS SIN NOTICIAS???
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