5 de diciembre de 2006

Almafuerte

Hoy me encuentro de ánimo guerrero y nada mejor que tener presente a Almafuerte y sus Siete Sonetos Medicinales… De el ha dicho Ruben Dario: “…que se ha aislado, enemigo de las hipocresias ciudadanas; que se ha dedicado al cultivo intelectual de los niños, es maestro de una escuela de tierra adentro; que su carácter es bravio y acerado; que adora sus ideales con un hondo fervor; que ama a los pobres y a los pequeños y que tiene la fe de su fuerza y el orgullo viril de su talento. No hay duda: loco, loco de remate!”

I. Avanti.

Si te postras diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas;
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.

Obcecación asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellen los garfios de la suerte…
Todos los incurables tienen cura
cinco minutos antes de la muerte!

II. Piu Avanti! (mi favorito…)

No te des vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo
y acomete feroz, ya malherido.

Ten el tezon del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora…

Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo tu cabeza!

“No te des vencido, ni aun vencido…” Debería adoptarlo como parte de mi logotipo.
Si alguien hubiera creado estos versos para las FIV negativas, no lo hubiera podido escribir mejor.

Me reservo los siguientes cinco sonetos para no aburrir a la concurrencia en un post interminable…

4 de diciembre de 2006

El pez por la boca muere

Este fin de semana tuvimos bastante gente en casa y aunque me encanta sentir el bullicio alrededor y si por mí fuera, tendría fiestas cada día, termine comiendo más cantidad de dulce y grasas de las que necesitara mi cuerpo en un mes.

Por lo menos, ahora me doy cuenta cuando cometo excesos que sacan a mi cuerpo de equilibrio y puedo darme la cabeza contra el marco de la puerta en forma de castigo. O mejor aun, puedo comenzar el lunes con una limpieza de toxinas.

Cuando hice mi primer FIV, el medico me dijo que hiciera vida normal y que la naturaleza seguiría su curso. “Alguna dieta especial?” “Puedo caminar?” “Por supuesto… vida normal…”. Cuando un medico dice una frase similar, debería tomarse un tiempo para hacer un definición de normalidad. Para mi es normal tomar vino en las comidas, comer lo que me quede mas a mano, no estar quieta un minuto y correr por los aeropuertos.

Julia Indichova me enseño que antes de ser madre de otro ser, primero hay que ser madre de nosotras mismas y que el cuidado del cuerpo es esencial en la generación de buenos óvulos. El tema de nutrición y ejercicio es altamente debatible, incluso entre nutricionistas, sin embargo creo que no hay discusión en la afirmación de que cada alimento que ponemos en la boca tiene un efecto en nuestro cuerpo, positivo o negativo. Si esos mismos alimentos son causantes de ciertas enfermedades o si tienen cierto efecto en las emociones, ahí ya entramos en terreno resbaladizo.

Personalmente, desde hace tiempo, me he declarado experta de mi propio cuerpo y a fuerza de prueba y error, se que combinación de comidas y circunstancias ayudan a mantenerme sana. He leído a lo largo del tiempo muchos libros sobre las comidas que fortalecen la fertilidad y en el fondo, el principio es el mismo: mantener el cuerpo limpio de toxinas, los órganos libres de sobrecarga de trabajo y tener una digestión liviana ayudan a mantener el cuerpo sano. Cuando el cuerpo esta sano y no existen focos que requieran la atención constante de las defensas o de nuestros regeneradores de células, el cuerpo se puede dedicar a otros temas no indispensables para la supervivencia, como la reproducción.

Creo que tampoco hay discusión sobre los beneficios de no tomar alcohol, no fumar, no tomar cafeina y descansar adecuadamente. Después de mucho leer y mucho probar, también he encontrado beneficios en comer poca carne roja y mas pescado con bajo contenido de mercurio; muchas verduras, en especial de colores fuertes, llenas de vitaminas y minerales; nada de azucar ni sucedaneos, apenas algo de miel con el te y mucha fruta para calmar mi sed de dulces; pocos lácteos, que pudieran ser tóxicos para ciertas células de los ovarios (para el calcio tomo algo de yogur y suplementos); nada de harinas blancas y poco trigo en general, también altamente alergenico y, en mi caso, pesadísimo para digerir; incorpore recetas nuevas, elementos extraños a mi cocina como la quinoa (que ha recibido elogios hasta de O.), la sopa miso o la espinaca y compro la mitad de mis ingredientes en los pasillos de productos orgánicos del supermercado, liberándome de pesticidas, hormonas, antibióticos y otros elementos tan dañinos para el sistema hormonal.

Y no me hablen del argumento de que hay adolescentes drogadictas que quedan embarazadas porque la comparación es una estupidez. Para empezar, la infertilidad es una condición médica, incluso aunque la misma comunidad médica no le encuentre explicación; por lo que seria como si a un diabético le dijera “que raro… yo como azúcar todo el tiempo y no me pasa nada…”. Además, el cuerpo a los veinte años tiene tiempo para hacer de todo y el nivel de energía esta en su máxima gloria. Con el paso del tiempo, somos nosotras las que de forma consciente debemos darle al cuerpo un descanso para que sea capaz de seguir haciendo lo que mejor sabe hacer: funcionar como un mecanismo maravilloso.

1 de diciembre de 2006

El peso de la herencia

Hoy tengo uno de “esos días” en los que la tostada se cae al suelo con la mermelada hacia abajo, los hijos siempre son de otros y la ley de Murphy se encuentra en su máximo apogeo. Si tuviera los esquíes puestos, seguro que todas las cuestas serian hacia arriba.

El viejo graffiti de “que paren el mundo, que quiero bajarme” suena como una soñada utopía... De donde cuernos sale que vivir tenga que ser a veces tan duro? Es como una ráfaga de aire helado cuando estas tirada en la playa, luciendo tu mejor bikini.

Parte de la culpa la achaco a mi herencia. Mis padres son inmigrantes; salieron de una España pobre y cansada después de la guerra civil, ambos de familias numerosas y de bajos recursos. Mi padre, con su talento y su esmero capricorniano, se elevo por encima de sus circunstancias y lo considero por sobre todas las cosas, un hombre de éxito. Recio, trabajador, con un gran sentido del humor y una fina inteligencia. Mi madre acarrea por voluntad propia los miedos de toda la familia pero también la risa fácil, la música y la alegria; trabajadora incansable, lucho codo a codo con mi padre para levantar la familia mas allá de lo que le daban sus brazos.

La vida de ellos es un ejemplo para mi pero va cargada de un mensaje que esta grabado a fuego en mi corazón y en mi carácter: “el éxito se puede alcanzar pero nada llega sin sacrificio”. Es así que no creo en el dinero fácil, ni en el amor a primera vista, ni en los negocios millonarios ni en los boletos de lotería.

La idea de sacrifico tiñe todo lo que toco; como he dicho mas veces, tengo mucho que agradecerle a la vida pero nada que no haya pagado primero. Tengo un trabajo que me gusta pero estudie durante diecinueve años para alcanzarlo; tengo una carrera internacional pero para ello deje mi tierra, sola, a los veinticuatro años recién cumplidos; tengo el amor de mi vida, pero me costo mas de diez años conseguirlo.

Quizá sea por eso que ya he dejado de creer que el sexo sea suficiente para tener hijos. Demasiado placer y poco sacrificio…

29 de noviembre de 2006

Quien dijo que no puedo opinar?

Gracias por las felicitaciones de cumpleaños! Este año he decidido hacer mas ejercicio y no cumplir mas años.

Les cuento que el otro día tuve el disgusto de conocer a un niño insoportablemente malcriado. Debo reconocer que alguna vez he dicho que no me gusta hablar de los hijos por temor a encontrarme frente al argumento de que quien no los tiene, no puede opinar. Además, con los genes de O. y los míos, nuestro hijo biológico tendría un alto potencial de ser caprichoso, contestador, malcriado y un poco cínico, por ende, nunca un buen ejemplo (con el tiempo, se cansaría de hacer travesuras e igual sentaría cabeza, creo…).

Bueno, me rectifico; ese argumento es una estupidez. Quien estableció la regla de que hay que hablar solo de aquello que se ha vivido? Con ese argumento nadie podría hablar de computadoras sin ser ingeniero, ni de peces, sin haber sido pescado. Quedarían sin contenido los innumerables tratados sobre la inmortalidad del alma, cuestión altamente debatible, hasta tanto fuera probada fehacientemente la eternidad de la misma y serian imposibles los argumentos metafísicos. Donde quedarían además los grandes novelistas de la historia? No creo que pueda considerarse a Alejandro Dumas un fraude por no haber sido tuberculoso, como Margarita Gautier o a Victor Hugo un mentiroso por no haber robado pan en su vida, como Valjean.

Ahora que he desmontado otra de las tantas falacias que nos consumen, atájense niños malcriados que a la primera de cambio, les viene un tirón de orejas.


27 de noviembre de 2006

Hoy cumplo años

Hoy es mi cumpleaños. Merde. Los cuarenta tienen algo de “glamour” pero los cuarenta y uno ya suenan decadentes. Y sin vender una escoba, como diría mi madre. Tampoco es que fuera mi intención entrar al ramo comercial de los artículos de limpieza pero tener uno o dos hijos si estaba en mis planes a estas alturas.

Lo único decente de este día es que nos lo tomamos libre con O. y estamos esquiando. El frio debe ser bueno para conservarse mejor; al menos funciona para los pollos que tengo en el freezer, por que no habría de ser igual conmigo.

Merde. Mejor me emborracho como dice el tango, “me mamo bien mamao, pa’ no pensar”. Salud.

25 de noviembre de 2006

Los pequeños engaños

Estoy de viaje y haciendo lo imposible por actualizar el blog... (perdon si me retraso en contestar mensajes)

Otra de las lectoras de esta pagina mencionaba días atrás que nadie sabe “la piel que nos toca vivir”. Y me pareció una frase muy sólida y muy real en este sub-mundo en que nos ha caído en suerte movernos. Mucho se ha hablado de las caretas y de los disfraces que usamos los seres humanos para sobrevivir. Vivimos en un baile de mascaras; giramos alrededor de la pista con una sonrisa por fuera y miles de pieles por detrás. La mayor parte del tiempo nos basta con el placer que produce el sonido de la seda del disfraz al dar un giro inesperado y con el convencimiento de que la comunidad que nos rodea también sonríe. Es una especie de ilusión colectiva que ayuda a que la vida sea mas tolerable, porque si bien es difícil vivir a cara descubierta, tanto mas lo es vivir con la piel al desnudo de los demás.El disfraz añade un elemento de sorpresa y de fascinación; lo elegimos nosotros, lo vamos mejorando día a día mientras seguimos bailando y nos fascinan como brillan las lentejuelas bajo la luz tenue del salón.

Si dejáramos de bailar y nos despojáramos del disfraz, el espejo nos devolvería una realidad cruda, la realidad de la imperfección humana y de la magnitud de lo que desconocemos en esta vida. En esa piel estarian talladas todas las marcas, las alegrías, los desencantos, los triunfos y las lagrimas que nos tocaron en esta vida; los hijos no encontrados, los perdidos y los hallados; los amores descartados y los consumidos. Y quien quiere ir por ahí en pelotas? Que hay de terrible en querer usar un poco de maquillaje y unirse al carnaval si con ello damos un poco mas de luz en nuestra existencia?

Es como creer en Dios. No se si Dios existe o no, pero aun si alguien tuviera pruebas irrefutables de su inexistencia, quien tendria el atrevimiento de decirle a millones de creyentes en el mundo, que encuentran en Dios consuelo y descanso espiritual, que es tan solo una chispa de nuestra imaginación?

22 de noviembre de 2006

Amigas en la adversidad

Una lectora de este blog me pregunto como apoyar a su amiga que acaba de pasar por el mal trago de tener un FIV sin éxito, lo que es realmente un gesto generoso y demuestra que el primer paso, que es buscar información, ya esta dado. La respuesta puede ser difícil, incluso para mi, ya que hay situaciones para las que no hay consuelo, solo es posible llorar y esperar a que el dolor vaya amainando rogando a Dios que el impacto haga la menor mella posible en el alma, ya que no hay mas remedio que recoger lo que queda y seguir luchando. Que decir cuando se ha perdido a un ser querido? Que decir cuando el amor de tu vida se va?

La mujer infértil lleva el luto de los hijos que nunca tuvo pero que debió haber tenido y la esperanza hace que ese luto sea interminable y por ende, más doloroso. No importa la armadura que una se invente para protegerse de las malas noticias, siempre existe la esperanza de que el mes siguiente va a ser distinto. Y eso sucede mes, tras mes, tras mes. Año tras año. Es como una herida que se abre continuamente, sin posibilidad de cicatrizacion. Ademas, a medida que los procedimientos médicos avanzan, el cuerpo se somete a procesos invasivos y pareciera que el plantel de la clínica de fertilidad se ha trasladado a tu habitación. Por todas esas molestias además se paga una pila de dinero y la cuenta corriente en descenso se agrega a la pena emocional.

Las necesidades de una amiga con problemas de fertilidad no son universales y para complicar mas la cosa, van cambiando con el tiempo. La eterna optimista que recién comienza y piensa que su problema es pasajero es fácil de sobrellevar; mientras que la que lleva unos cuantos tropezones en su camino, tiene el alma muy sensible, a pesar que a veces no se le note. Esta es la que hay que tratar con más cuidado ya que la veterana, quien ya paso sus años más oscuros, tiene a la infertilidad como parte de su vida y piensa que, si bien la situación es una merde, ya no amerita ser consumida en ella.

Ya he hablado de no decirle que se relaje, ni que hay peores cosas que podrían pasar, ni minimizar el problema, ni que “será el designio de Dios”. Tampoco hay que hablar de adopción, salvo que ella lo mencione primero.

Es muy difícil querer apoyar a alguien que esta pasando por sus “años de luto” porque cada cosa que le digas tiene el potencial de herir. Es un momento agónico para ella ya que el mundo circula alrededor de la fertilidad (o de la ausencia de ella); no hay esperanza sino tan solo una extraña sensación de abandono. Es un lugar muy doloroso que solo evoluciona con el paso del tiempo; en ese momento mantener la cordura es lo prioritario, lo demás pasa a segundo plano. Mi mejor consejo en esos casos es mantenerse a mano, pero a distancia; dejarle saber que estas ahí por si quiere hablar, no hablar, mirar una película, decir malas palabras a duo, llorar o salir a mirar vidrieras; y si no quiere hacer nada de eso, que sepa que también esta bien, que estaras ahí para cuando salga de ese bache. Invariablemente va a salir pero no hay nada que puedas decir que la vaya a hacer sentir mejor. Solo con saber que estas cerca, se aliviana algo la carga ya que es bueno saber que una no esta sola en el camino. En algún momento del futuro, la amistad volverá a tomar forma otra vez pero en estos momentos, ella no tiene más energía que para enfrentarse a la horrible lucha que tiene delante.

20 de noviembre de 2006

La perfeccion no es humana

Bueno, no me saque el Lotto el fin de semana y encima me toco salir de viaje de trabajo. No me malentiendan, me encanta viajar pero los viajes de trabajo con poco tiempo, solo sirven para resecar la piel, hinchar mis tobillos y aumentar mis ojeras. Nada sexy para mi futura ovulación. Moriría antes de reconocer que ya me canso más que antes y le echare la culpa al sistema endocrino que, al parecer y dicen las malas lenguas, sufre con los viajes. Esa es la única adicción que aun no soy capaz de eliminar. En mi viaje por el maravilloso mundo de la fertilidad (no es un titulo tentador para un documental?) he eliminado, entre otros hábitos, el café, el cigarrillo, el vino tinto, los helados, el azúcar y la crema pastelera. Lo que no me quito Julia, me lo saco la china y como no quería sobre mi conciencia que existiera la menor posibilidad de haber cambiado un hijo por una docena de churros rellenos, no me quedo mas remedio que claudicar. Sin embargo el sabor por los viajes, el sonido de los aviones, los olores extraños, las sabores exóticos y los hoteles de montaña, siguen ejerciendo sobre mí una eterna fascinación. Es la única cosa divertida que me queda y pienso defenderla, aunque solo sea por rebeldía.

No niego que mis nueve primeros meses de vida austera y ciento por cien natural, produjeron excelentes resultados en mi cuerpo pero después de cinco FIVs puedo ya sacar ciertas estadísticas personales. Mis peores ciclos fueron los que hice sin intermedios decentes pensando que estaba corriendo carrera con el tiempo. No se equivoquen, el tiempo gana siempre, así que no vale la pena esforzarse. Una vez que una se libera del tic-tac del reloj, entonces una se puede tomar tres, cuatro o incluso cinco meses entre tratamientos y vivir como un ser humano normal y social en lugar de decir “tendrás un te descafeinado de hierbas, sin azúcar ni edulcorante?”. Son como unas vacaciones y puedo tomar una copa de vino con amigos o comer un salamin sin sentirme culpable. Esta bien, me sigo cuidando en general pero en cuanto siento la necesidad de auto flagelarme, recuerdo que al fin y al cabo, los seres humanos imperfectos también tienen hijos.

17 de noviembre de 2006

Es cuestion de estadisticas

Este fin de semana el Lotto de la Florida tiene un premio de treinta millones de dólares. Una cifra razonable para mantener en pie a mi familia, aun incluyendo cinco generaciones de vagos. Dicen que la probabilidad de ganar el Lotto en la Florida es de una en veintitrés millones. La gente hace colas con ojos llenos de sueños y billetes cada vez que existe este tipo de pozos y es cierto que la posibilidad de que alguien acierte es mayor, debido a la gran masa de jugadores, sin embargo, y este es el punto donde cae la falacia, la probabilidad de que una combinación especifica gane es la misma: una en veintitrés millones.

O. se preguntaba anoche que similitud existirá con la probabilidad de tener un hijo.

Vamos ver, si el veinte por ciento de las parejas son infértiles y cada mes existe un cinco por ciento de probabilidad de quedar embarazada para mujeres de mi edad, tenemos que por mes y en condiciones óptimas tenemos un uno por ciento de probabilidad de preñez. Si a eso le restamos el stress, el cansancio, las fiebres, las gripes, los viajes, los “hoy te toca empezar a vos/ no, te toca a vos”, las infecciones urinarias, los huracanes, los jefes mal llevados y mal traídos, los sustos de los impuestos y el magro apoyo del destino, el porcentaje se reduce dramáticamente a la mitad, lo que nos deja un mísero medio punto porcentual de dar en el blanco.

Sin embargo medio en cien sigue siendo un muy alentador panorama comparado con uno en veintitrés millones. Y si somos capaces de jugar al Lotto con la alegria y la esperanza de quien tiene en sus manos el potencial de ser millonario, por que no vamos a ser capaces de tener por lo menos el mismo nivel de expectativa acerca del milagro de la concepcion?

Quien te dice que no nos toquen los dos… Es sabido que los niños vienen con un pan debajo del brazo…

15 de noviembre de 2006

Oraciones

Hace mucho que no rezo a conciencia, sin contar el hacer la señal de cruz cada noche y en realidad, delegar la tarea ya que O. la hace por los dos, limitándome por mi parte a decir “amen”. Mis padres son católicos, tengo un tío sacerdote, una tía monja, he ido a colegios católicos toda mi vida y nunca he podido sentir en mi corazón ninguna de mis oraciones. Esta visto que la fe no se adquiere por codearse con religiosos, que las revoluciones comienzan por dentro y que Rubén Blades no tiene razón cuando dice que “se cree que con Dios conectando a uno, conecta a diez”.

El hecho es que no soy atea; pero mi mente racional cree que Jesús fue un hombre extraordinario y que Dios esta para cosas importantes, como por ejemplo… crear el mundo. Preguntarle a Dios que puedo hacer para tener un hijo seria como preguntarle a Bill Gates como ponerle un password a un documento de Word.

Anne Lamott es una escritora que me fascina, me entretiene y me hace llorar, todo en una sola pagina. Ex-alcoholica, intelectual, madre soltera y paranoica de un niño de siete años, tiene un estilo irreverente y humorístico de las cosas que me atrapa en cada una de sus obras. Estoy leyendo su libro “Traveling Mercies, Some Thoughts on Faith” (Algunos Pensamientos sobre la Fe) y entre risas y lagrimas me cuenta como de su pasado oscuro llego a creer en Dios y en si misma. Dice que sus dos oraciones mas poderosas son “Ayúdame, Ayúdame, Ayúdame” y “Gracias, Gracias, Gracias”. Admiro en cada hoja su habilidad para creer en ese Dios casero y amigo que la guía cada vez que tiene que tomar una decisión y me pregunto que hay que hacer para dar ese salto y vivir tan cerca Dios. Debe ser un alivio tener un hombro de ese tamaño donde apoyarse.

En los últimos días el tema de las oraciones me ha llegado por varios sitios. Desde la calcomanía en el guardabarros trasero del coche de adelante que decía en letras gigantes “Dios es el camino”, hasta el comentario de una de las lectoras de este blog, pasando por la extraña visita de una amiga mía, no excesivamente religiosa, a una virgen de su barrio para pedir por mi niño. Me pregunto si Dios ha dejado las sutilezas de lado dado mi alto nivel de escepticismo y me esta enviando señales cada vez mas directas para que me ponga a rezar de una vez por todas…

La verdad es que no se ni por donde empezar pero imagino que si es bueno para Lamott, será bueno para mi. “Dios, ayúdame, ayúdame, ayúdame a tener mi hijo/a”

13 de noviembre de 2006

Otra vez la temperatura baja

Ya me volvió a bajar la temperatura. Merde. Hace solo diez días desde esa extraña ovulación que tuve y ya tengo la temperatura como si me fuera a llegar la colorada mañana mismo. Quizá me llegue; lo mas probable es quien sabe.

El otro día me preguntaba O., después de pispear subrepticiamente mi grafica de temperaturas del mes y sospechar que el descenso de los últimos días no indicaba nada positivo, como era eso del termómetro diario. Muy fácil: me mido la temperatura cada mañana antes de bajarme de la cama y la anoto en una hoja; durante el periodo folicular, la temperatura esta en su nivel mas bajo, luego de la ovulación, se comienza a producir progesterona, la que incrementa la temperatura corporal en mas o menos medio grado; si hay embaraz, la temperatura se mantiene alta, sino, vuelve a bajar y se produce la menstruación y así sucesivamente cada ciclo. Hay un libro muy bueno sobre como medir los periodos de ovulación de forma natural y la verdad es que después de tantos años, una se va haciendo experta en el lenguaje del cuerpo y el arte de la infertilidad. El libro se llama “Taking Change of your Fertility”.

En fin, tengo algo de rabia hoy; espero que el ciclo siguiente sea mejor y ya tengo pensado utilizar un arma nueva en esta guerra que dicen que es infalible: empezar a rezar…

10 de noviembre de 2006

El placer de romper las reglas

Recuerdo cuando era chica, solía inventar juegos con mis amigas cuando salíamos a jugar después del colegio. Me gustaba la calle y vivía en un pueblo así que aprovechaba hasta el último rayo de sol correteando con mis vecinos ya que sabía que con la penumbra llegaba el toque de queda. “A ver quien llega mas rápido hasta la esquina con un patín” o “Vamos a dar la vuelta manzana en bicicleta sin manos” o “Vamos a caminar por la vereda sin tocar ninguna rayita, dale?”. Eran tareas tontas que solo servían de excusa para pasar mas tiempo con mis amigos. Creo que los niños siguen inventando historias en esta época aunque es una pena que ya no anden solos por la vereda; tampoco había computadoras y los video juegos los descubrí recien cuando tenía doce o trece años.

Algunas veces, cuando salgo de la oficina a almorzar, voy caminando despacio para tomar la mayor cantidad de aire freso y para darle tiempo a mis piernas para que se desentumezcan después de tenerlas enroscadas todo el día alrededor de una silla. Hoy mientras iba hacia mi restaurante favorito, mire el suelo y pensé con una sonrisa “voy a caminar sin tocar ningún borde hasta la esquina” Claro, el efecto con tacos altos y cuarenta años es algo mas grotesco y espero que algún futuro empleador no me haya visto en ese momento, pero fueron los pasos mas refrescantes del día. Al llegar al final pise firme con ambos pies el borde entre la vereda y el cordón y recordé el lejano placer de romper una regla o una conducta predeterminada. Fue como darle un pisotón al castillo de arena que te tomo toda la mañana diseñar y ejecutar.

Un rato mas tarde, me llama O. para recordarme que habíamos quedado con una pareja de amigos para ir a tomar algo a un lugar de moda después de trabajar y el diablito que había nacido caminando con pasos de camionero se sintió como si le hubiesen adelantado el cumpleaños. No se si mañana el ángel cauto y fértil, desde el otro rincón del ring le pegara una patada bien puesta al rojo pero hoy, después de muchos meses sin alcohol, me voy a tomar un martini de manzana en honor a mi infancia y al sabor de la rebeldía. Salud!

8 de noviembre de 2006

Paranoia

Definitivamente una no sabe cuantos agujeros tiene en el techo de su casa hasta que no le cae un buen chaparrón. Hoy me debato entre la hipocondria y la más directa paranoia.

Cuando creía que estaba diez puntos, después de unos fantásticos días de ocio y casino, el día de la ovulación comencé a tener unos dolores que me doblaban al medio. Me tome un analgésico y me pase todo el día pateando piedritas por los rincones, sintiéndome muy baja de energía y de moral. Al día siguiente me levante con bastante dolor y el abdomen hinchado. Merde. Será que no puedo vivir sin sorpresas? Y como el universo sigue empeñado en que siga aprendiendo mas y mas sobre el mundo fascinante del sistema reproductivo (mi próximo paso debería ser estudiar medicina), al día siguiente, aun con molestias al caminar y la panza como un tambor, llame al ginecólogo quien tuvo la deferencia de verme el mismo día. Me toco esperarlo un buen par de horas en el consultorio porque los turnos que revientan su agenda tienen prioridad pero finalmente me hicieron pasar. La enfermera que me acompaño desde la sala de espera llevaba mi expediente bajo el brazo haciendo un gran esfuerzo; comparado con el resto de los expedientes, el mio parece Godzilla; cuando yo llego, creo que ni siquiera lo buscan por apellido, le debe decir una a la otra “agarra ese! El que ocupa todo el estante…”. Un tiempo atrás, una de las enfermeras me dijo: “ya eres como de la familia…” y pense que, si ese es el caso, con gusto me anoto en la lista de huerfanos.

Después de un ultrasonido, el medico me aseguro que no me preocupara, que todo se veía bien y que me debería sentir mejor en un par de días. Me mando hacer análisis de sangre y un cultivo para descartar que hubiera algún tipo de infección importante. Me dijo también que cuando estos casos son aislados suelen ser porque quizá el folículo fue más grande de lo normal y pudo haber expulsado líquido o pude haber liberado dos óvulos en lugar de uno. Ante esa última posibilidad se me cayó la mandíbula; mientras me la recogía pensaba en la bendición que seria tener el doble de posibilidades este mes y en lo enrevesado que tendría que ser el destino para darme mellizos naturales a los cuarenta años y después de cinco años de búsqueda…

Sigo a la espera de los resultados de los análisis y mientras tanto, las agujas que me clavo hoy la acupunturista las sentí como si mi piel hubiera duplicado el número de terminaciones nerviosas. “Un poco sensible hoy, eh?” dijo ella mirandome con el ceño fruncido. Un rato mas tarde alguien que conozco me dijo que a ella le había pasado algo parecido el mes pasado pero fue de tanta gravedad que la tuvieron que internar y ponerla bajo morfina. Diagnostico: un quiste que se reventó en su ovario. Escuchar esa historia puede ser equivalente a terrorismo psicológico; en mi mente circularon imágenes que iban desde ovarios poliquisticos (enfermedad bastante frecuente en infertilidad) hasta endometriosis y tumores malignos. Me imaginaba embarazada y con una enfermedad incurable, tratandole de explicar a O. como usar el micro-ondas despues de mi ausencia. El ataque de pánico me lo quito en cierto modo la enfermera que me llamo para decirme que los análisis estarían listos para el viernes y la que con voz cansada y obvia me contesto: “nah… si hubiera un quiste, lo hubiera visto el doctor en el ultrasonido”. Suspire aliviada y acaricie mi barriga aun abultada mientras pensaba “ah… aun estamos en carrera este mes…”

7 de noviembre de 2006

Del inicio de la vida

Hace tiempo escuche un acalorado debate en España sobre el tema del congelamiento de embriones, donde se encontraban varios representantes a favor y en contra de determinados tratamientos de fertilización. Recuerdo una frase que me hizo mucha gracia; ante la pregunta a un medico especialista en reproducción sobre cuantos embriones tenían en ese momento congelados en su clínica, él respondió algo como “aproximadamente mil” y allí salta un sacerdote y dice indignado: “Pero vamos, tiene usté congelao a todo un pueblo”.

El debate sobre el momento exacto de la formación de un ser humano es histórico y seguirá existiendo ya que es un tema que involucra creencias religiosas y filosóficas, y por lo tanto, altamente debatibles y capaces de generar grandes pasiones. Yo nunca he pensado en los embriones no desarrollados como pérdidas de hijos; la sensación de pérdida terrible que me toca arrastrar después de cada intento fallido es otra, la de soledad, de oportunidad perdida, la de un deseo incrustado muy adentro del pecho que no puede ser complacido: el deseo de transformar una pareja en una familia. Filosófica y personalmente creo que el embrión no se convierte en vida hasta la implantación, hecho que sucede alrededor del sexto día después de la fertilización; y aun así, ese concepto de vida es muy limitado hasta su conversión en feto, cosa que se produce en la octava semana de embarazo. Hace varios años, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ante los embates de anti-abortistas que querían definir la fertilización del ovulo como el inicio de la vida, convirtiendo así en delito la destrucción de un embrión, emitió una resolución afirmando que no era posible contestar la pregunta de cuando comienza la vida humana en términos científicos claros. También es cierto que si algo no es científicamente comprobable, no quiere decir que no exista, pero significa al menos que cualquier teoría tiene el potencial de ser correcta.

Al parecer, los antiguos estoicos y los romanos clásicos no le daban entidad al embrión, percibiéndolo como parte del cuerpo materno así como un fruto cuelga de su árbol. La visión opuesta la mantenía Platón, quien le daba al embrión autonomía ontológica. Recién en los primeros siglos después de Cristo los romanos comenzaron a penalizar el aborto, pero no en el contexto de los crímenes contra la vida sino que se consideraba como una supresión de los derechos del hombre a tener un sucesor. La iglesia, filosóficamente influenciada por las teorías platónicas, se alineo desde un principio con la idea del embrión como entidad independiente y prohibió categóricamente el aborto. No obstante, las ideas de la época y la posición original de la iglesia distinguía el comienzo de la existencia humana con la presencia de forma humana y movimiento en el embrión, lo que se decía sucedía alrededor del día cuarenta. Con el tiempo esa distinción se perdió pero los debates continúan.

6 de noviembre de 2006

Mi historia con O.

Nuestra historia con O. tiene muchos recovecos y muchas alegrías. Nos conocimos en la universidad, mientras el estudiaba Económicas, igual que mi hermana y mi compañera de departamento, y yo Abogacía. Nos hicimos amigos, luego nos veíamos con más frecuencia y por fin, la atracción no nos dejaba estar separados. Fuimos novios durante más de un año y yo nunca había querido tanto a nadie. El destino, ayudado sutilmente por O., nos separo después de mi graduación y yo con el corazón roto en sesenta y siete pedazos me fui a hacer mi post-grado a Madrid. No supimos nada uno del otro hasta tres años más tarde en que nos encontramos en la boda de mi mejor amiga. El me pidió que volviera y yo, aun con las heridas abiertas, me limite a decirle que aun me quedaba mucho mundo por recorrer. Siete años mas tarde, la fuerza del destino hizo que un antiguo amigo común se encontrara con O. en la calle, que yo viajara a Argentina en invierno a visitar a mis padres y que este amigo nos invitara a ambos a cenar en su casa. Los dos solteros e intercambiando la misma electricidad de siempre, como si el tiempo no hubiera circulado. Ocho meses mas tarde estábamos viviendo juntos y un año después nos casamos.

En diciembre vamos a cumplir cinco muy felices años de casados. Desde el fondo de mi corazón pienso que siempre debimos estar juntos y que, si las almas gemelas existen, el es la mía y yo soy la suya. Aunque solo sea por eso, me resulta tan difícil creer que de esta unión no pueda nacer un hijo.

5 de noviembre de 2006

Cosas que pasan

Espero no herir la sensibilidad de nadie con este post pero he descubierto que mi marido a veces se inquieta con este blog.

La semana pasada estábamos de vacaciones, tirados panza arriba al sol cual lagartos sin patas, y la vida era bella. La libido andaba en su apogeo, con tanto descanso y tan bonita arena caribeña. De vuelta en Miami, la cuestión cambia radicalmente y los días de semana se convierten en sagrados ya que el tiempo libre es escaso. Si hay que elegir entre hacer el amor y cenar, normalmente uno opta por la barriga llena, ya que las necesidades se van llenando según un orden de prioridades que a veces tiene que ver mucho con el instinto de supervivencia. Desafortunadamente, durante la semana mágica, el deber esta por sobre todas las cosas y a veces hay que hacer un esfuerzo extra para no dejar pasar ninguna oportunidad.

Anoche, para animar un poco el ambiente, puse música celtica y recién bañada y perfumadita, espere a O. en la habitación. Sin embargo, los problemas saltan de los lugares más inesperados. En mi afán por lucir lo mejor posible, use en mi ducha nocturna un nuevo jabón exfoliante, natural y con perfume a lavanda, que, aunque muy agradable al olfato, resulto ser extremadamente seco para mi piel y elimino todo rastro de humedad de mis partes intimas visibles. El tema es que cuando estábamos listos para la guerra, el general de la batalla se negó a avanzar diciendo que el terreno era extremadamente áspero y escabroso como para arriesgar su mejor soldado. Entre risas por la situación, se nos fue el momento aunque un buen rato mas tarde, finalmente cumplimos con la misión. Alabado sea el Señor.

Dos segundos antes de dormirse, ya con los ojos cerrados, O. me dice: "no me quiero imaginar mañana tu blog..."

3 de noviembre de 2006

Cuando es tiempo de abandonar?

Durante los primeros días después de mi fallido quinto ICSI me sentí muy cansada. Me costaba respirar hondo y se me caía el pelo mas de la cuenta; sentía que había agotado mis recursos y no tenía ningún motivo para pensar que el próximo tratamiento iba a ser mejor que los anteriores, mucho menos si lo intentábamos de forma natural. Había algo en mi cuerpo o en la unión de nuestras dos cadenas de genes que se negaba a perpetuarse y no tenía modo de averiguar por que. Un mes mas tarde aun me sentía agotada, quería cerrar los ojos y olvidarme del problema que estaba más allá de todo nivel, no ya de control, sino tan siquiera de supervisión. El nacimiento seguía siendo un misterio y tal vez era así como debía quedar, aunque ello significara que yo nunca iba a tener la posibilidad de ver a mi hijo. Algunos días me levantaba con ganas de luchar y, escuchaba la voz de O. que decía incansablemente, “vamos a poner todo de nuestra parte mientras podamos, demos gracias al cielo de tener los recursos para hacerlo y no nos obsesionemos con los resultados; mientras nos tengamos el uno al otro, todo va a estar bien.” Otros días me levantaba con ganas de patear la computadora y odiando cada segundo de mi vida desde el momento en que decidimos tener un hijo. Por ventura esos segundos habían sido también los más felices de mi vida, por lo que la ambivalencia solo lograba aumentar mi dolor de cabeza pero me mantenía en pie.

Nunca me dio envidia el resto de la humanidad pero me preguntaba que era lo que a mi me hacia tan especial. A veces, sin quererlo, me quedaba mirando a alguna mujer embarazada que veía el supermercado o en la mesa de al lado de un restaurante intentando captar el secreto detrás de sus facciones pero nada; no lograba ver el patrón común que unía a las preñadas, conjunto del cual había quedado excluida por alguna extraña razón. “Que tiene ese cuerpo que no tenga yo?” decía mi mirada inquisidora.

Como podía seguir creyendo que algún día iba a llegar a tener un hijo? Como podía seguir manteniendo la fe? Y aunque algún día olvidara la idea de tener un hijo biológico y optara por la donación de óvulos, que me garantizaba que aun así, iba a quedar embarazada? La cuestión es que en esta vida no hay garantías, ni seguridad ni seguro contra las sorpresas. Y aunque por alguna fracción de segundo me encontré en la disyuntiva emocional de seguir buscando respuestas en mi lucha contra la infertilidad, aunque ello significara mas desilusión y mas dolor o aceptar que existe la posibilidad de que quizá nunca llegue a tener un hijo y así rendirme al destino que, de todas formas, seguía haciendo lo que le daba la gana, ese pensamiento era simplemente fugaz. Alguna gente puede preguntarse cual es el impulso masoquista que me lleva a exponerme una y otra vez a tanto sufrimiento pero es que dejar de intentarlo no es una opción para mí. Porque olvidar la idea de tener un hijo es más doloroso que las inyecciones, las desilusiones y el dolor en el pecho.

Lo que me lleva a la pregunta que muchas ya se han hecho antes: cuando es tiempo de tirar la toalla? Sin temor a equivocarme, sospecho que cuando el dolor de seguir intentándolo es mayor que el dolor que supone el abandonar la lucha.

2 de noviembre de 2006

La vegija no quiere cooperar

Estamos en la semana “mágica” y yo con infección urinaria… Resulta que una se dedica todo el mes a tapar los agujeros del colador tomando mis hierbas, tes, vitaminas, algas, verduritas y demás comida orgánica y libre de antibióticos para que el agua reviente por un resquicio olvidado.

Llevo años con estas benditas infecciones que van y vienen y no se deciden a encarar la retirada definitiva. Después de varias visitas a médicos y urólogos, descubrí que no hay razón aparente para la aparición de las infecciones, excepto quizá una pequeña sobredosis de sexo (y no se de que otra manera concebir; lo intente con FIVs pero no resulto…). Según el medico, parece ser que la vagina esta muy cerca de la vejiga y a veces el roce produce irritación. Que cual es el mecanismo de la irritación para producir infección? Es uno de los tantos misterios médicos, lejanos a mi comprensión.

Durante mucho tiempo tome religiosamente los antibióticos que me recetaba mi medico pero hace ya mas de un año decidí probar métodos mas naturales y menos agresivos con mi cuerpo. El mejor resultado lo obtuve con el arandano (“cranberry”), esa frutita roja, chiquita que tiene un sabor mas acido que la soledad. Aunque se consigue en capsulas, encuentro que es mas efectivo el jugo (orgánico, por supuesto) ya que cumple la doble misión de incorporar mucho liquido al sistema urinario. Entre los dos litros de agua que hay que tomar cada día, el jugo y los tes de hierbas, bien podría instalar un inodoro en mi oficina para no perder tanto tiempo…

Ayer mi acupunturista me agrego otras hierbas para acelerar el proceso de curación y algo de todo eso parece estar funcionando ya que hoy el ardor ha disminuido bastante.

El único objetivo en mira de todas formas en estos días es el sistema reproductivo y la inminente ovulación, por lo que, cual soldado en tiempo de guerra, habrá que dejar de lado los sistemas secundarios, ponerse el casco, empuñar el fusil y disparar hasta dar en el blanco…

1 de noviembre de 2006

El matrimonio y la infertilidad

Es sabido que la infertilidad pone el matrimonio a prueba pero también te enseña la garra y el relleno de la persona con la que uno se caso.

O., que no es el hombre mas paciente de este planeta, merece un gran premio por ayudarme en todo momento a mantener la cabeza sobre mis hombros cuando yo sentía que pisaba con los omoplatos y por sostener mi corazón cuando estaba a punto de reventar en pedazos. Además de seguir calladamente todas las instrucciones (del medico y de la bruja que tiene al lado) y a pesar de sus aprehensiones a las agujas, le toco la inhóspita tarea de aprender a ponerme inyecciones intramusculares. Cualquiera le echa mano a una subcutánea pero una aguja de cinco o seis centímetros inspira poco menos que respeto. Dado lo vital que es la progesterona en los días posteriores a la ovulación y puesto que no se puede asumir que el cuerpo va a producir la cantidad de hormona necesaria para la subsistencia del embrión, es practica común la indicación de inyectarse progesterona natural hasta la prueba de embarazo, y durante el primer trimestre, si la misma es positiva. Aunque otros doctores optan por otro tipo de aplicaciones, mi medico pensaba que el nivel de absorción de las inyecciones intramusculares era muy superior a otros métodos por lo que me toco dejar mi cola librada a la pericia de O. Debo admitir que se transformo en un experto.

A diferencia de otras parejas, la nuestra se fortalecía con cada cachetada que nos daban. Debo también reconocer que tenemos los dos una naturaleza optimista que casi raya en la estupidez. O. siempre ha estado convencido que tarde o temprano vamos a tener un hijo y yo le creo; es el mas chapucero de los autoengaños pero funciona, lo que deja demostrado lamentablemente nuestro bajo nivel de sofisticación. Los peores momentos, aquellos que se sienten como una patada en el estomago, fueron los “días después” de cada intento frustrado; esos días contenían mas dosis de realidad de la que estábamos dispuestos a tolerar, por lo que cargábamos con la tristeza a cuestas, juntábamos los pedacitos de corazones y seguíamos con nuestra vida.

30 de octubre de 2006

Los seguros medicos y los abogados

Mi primer FIV fue en Argentina. Luego de la profunda desilusión del fracaso (el primero es el más fuerte, el más concreto, el más desconcertante), en abril del año siguiente, considerando que todo estaba listo para el nuevo intento, comencé con el nuevo ritual en Miami: pastillas anticonceptivas durante un mes junto con inyecciones de Lupron, que me daban un tremendo dolor de cabeza. Lupron trabaja enviando señales a la pituitaria similares a las que envía el hipotálamo para que produzca FSH y LH, con la diferencia que la dosis es tan alta que la pituitaria de desensibiliza y deja de producir ambas hormonas. Es una forma de engañar a la pituitaria para que deje de trabajar: por saturación. Lo peor de todo fue cuando me dijeron que me tenía que poner yo misma las inyecciones, cada mañana, en la barriga. La mire a la enfermera con cara incrédula y, mientras me acomodaba la mandíbula, le pregunte “inyecciones yo?”. Obviamente la señora ni se molesto en contestar tan profundo pensamiento y trajo sus agujas, jeringas y frascos para comenzar las lecciones.

Al comenzar la siguiente menstruación, comenzó el verdadero tratamiento de estimulación hormonal. Y como dice mi madre “no quieres caldo, pues toma tres tazas”, es decir, si me asustaba darme una inyección diaria, terminé poniéndome tres por día y hasta cuatro, hacia el final del proceso. Vale aclarar que, al igual que la pituitaria y por saturación, termine insensible a los pinchazos y me los aplicaba como quien se aplica una crema humectante por la noche y por la mañana. Quien me hubiera dicho que varios meses mas tarde llegaría a ponerme hasta una inyección intramuscular en la cola mirándome al espejo.

Resulta que en este país de “hágalo-usted-mismo” estas a merced de tus propias habilidades, cosa que no me parece tan mala si una esta hablando de pintar el garaje o llenar el tanque de gasolina, pero que me da escalofríos si se trata de llenarte la panza de agujeros. Imagine que algún día, a fin de abaratar costos de seguro medico, le entregarían al paciente un set de herramientas médicas y media docena de embriones listos para ser transferidos en la comodidad de su hogar. El hecho es que no hay clínica ni enfermera que te ponga una inyección, a menos que estés internada, y la culpa la tenemos los abogados. Pacientes demandando a doctores, doctores demandando a compañías de seguros, compañías de seguro demandando a doctores y abogados oportunistas engordando sus cuentas bancarias; esa es parte del panorama de la salud en Estados Unidos en el siglo veintiuno. Las estadísticas dicen que la mayoría de las demandas son favorables a los médicos o enfermeras ya que normalmente no hay negligencias, pero mientras tanto, y en la búsqueda por parte del abogado de su billete de lotería ganador, preciosos recursos se han invertido en el camino que hacen que, no solo la salud sea mas cara sino que médicos y enfermeras tomen un papel defensivo en la aplicación de la medicina.

29 de octubre de 2006

El desgaste financiero

Sin pensarlo mucho y con el convencimiento de que cuantos mas intentos se sucedieran, mas alta era la probabilidad de embarazo, le dijimos al medico que queríamos iniciar nuestro tercer tratamiento de forma inmediata. Es usual que los doctores requieran uno o dos meses de descanso, luego el tradicional mes de pastillas anticonceptivas y para julio estaba lista para empezar con los nuevos pinchazos. Esta vez, el protocolo fue diferente dada la baja respuesta obtenida por el Gonal-F. El medico opto por altas dosis de una droga similar, Follistim, para estimular mis ovarios, acompañado por el ya conocido Repronex y rematado por el antagon y el HcG. Para esa altura, recuerdo lo fácil que ya me resultaba aplicarme las inyecciones; ya no había mas moretones ni pellizcos adoloridos. Todas las inyecciones eran subcutáneas por lo que no requerían mayor precisión; solo que entrara el líquido en la piel.

El tema de los seguros médicos y sus coberturas en casos de infertilidad es absolutamente deplorable. Aun en esta época se considera a las fertilizaciones como un lujo y solo trece estados de los Estados Unidos en la actualidad poseen legislación apropiada que obliga a las compañías a cubrir el coste de estos tratamientos, con mayor o menor cantidad de limitaciones. En Florida, no existe ningún tipo de cobertura y cada intento era un mordisco generoso en el bolsillo. O. (quien suele ser por lo general bastante tacaño) curiosamente, no quería ni siquiera escuchar quejarme del costo de los tratamientos ya que hay cosas, decía, que no tienen precio. Y yo lo admiraba más por eso, ya que lo último que quería era una preocupación más porque este tigre ya tenía muchas manchas.

28 de octubre de 2006

Mis primeros pasos

Recuerdo mis primeros pasos en el camino de la infertilidad con mas desconcierto que dolor. Después de unos cuantos meses de buscar el bebe sin resultados visibles, muchos viajes para mi y mucho stress laboral para O., vuelvo a ver a mi ginecólogo, quien inmediatamente me derivó al piso de arriba donde tiene sus oficinas un prestigioso centro de infertilidad de Miami. Ese cambio de piso, fue el primer toque de realidad que recibí. Mientras esperaba en la sala, leía reportes, estadísticas y notas de prensa como si se tratara de problemas de otro, de números que nada tenían que ver conmigo. Un largo informe de una acupunturista, recomendada por el instituto, parecía interesante, pero a $80 la hora, dos veces por semana, el tratamiento me parecía un robo. Cuando la enfermera me hizo pasar, mi corazón latía a la velocidad de la luz; los pasillos de las oficinas estaban repletos de fotos de bebes, la mayoría de ellos, mellizos, cosa que en aquel momento me pareció curioso. Me recibió la endocrinóloga, rápida y eficiente, de pocas palabras, echo un vistazo a mi historia medica, luego la de O., vio que llevábamos mas de un año (limite medico de la fertilidad) intentando concebir y comenzó una explicación, acompañada de un dibujito que aun conservo, que no estaba preparada para escuchar. Básicamente, dijo que a los treinta y siete años no podía perder mas tiempo y que solo necesitaba un examen para saber si el esperma de O. era capaz de penetrar el ovulo, ya que los óvulos endurecen su capa pelúcida con el paso del tiempo, para, de ese modo decidir si me aconsejaba una inseminación intrauterina (IIU) o una fertilización in vitro (FIV) con inyección intracitoplasmatica de espermatozoides (ICSI).

Su diagnostico ni siquiera fue un shock; fue simplemente otro idioma. Si me hubiera hablado en sánscrito, para mi hubiera sido lo mismo. Yo fui a verla para que me diera una pastillita que me elevara el nivel de algo y que me permitiera concebir, y ella me salio hablando del precio del barril de petróleo. Mas ofendida que frustrada, le pregunte cuales eran mis probabilidades de concebir de forma natural y me respondió “a tu edad? 10%, quizá menos”. “Hay algo que pueda hacer para mejorar esa probabilidad?” “Si, IIU o FIV”.

Salí de su oficina con cara de haber perdido unas cuantas neuronas por el camino. Me senté en el coche cargada de folletos explicativos, dibujitos, lista de precios, servicios adicionales, opcionales y programas de financiación. No entendía porque algo tan sencillo se había convertido en un proyecto tan sofisticado ni porque los precios tenían tantos ceros a la derecha.

25 de octubre de 2006

Anécdotas de mi primera FIV

El día que estaba prevista la extracción de los óvulos, nos levantamos temprano y fuimos a desayunar un rico café con leche con medias lunas (para quienes no son argentinas, son una especie de croissants en miniatura). Con la pancita llena y satisfecha nos dirigimos a la clínica, donde todo iba bien hasta que llego el anestesista y me pregunto cuantas horas hacia que había comido. Aparentemente era de conocimiento popular que no se debe comer nada por lo menos ocho horas antes de tener anestesia general, información que hubiera sido útil tener antes de mi opíparo desayuno. Corridas internas y charlas frenéticas de pasillo mientras el anestesista decía que no me daría anestesia general con el estomago lleno de medialunas, el doctor aun no llegaba, y yo, vestida con una bata verde de hospital del grosor de una amapola, moría de frío sobre una camilla.

Una vez que los folículos están maduros, y se inyecta el HCG, existe un plazo de pocas horas para extraerlos. Mi preocupación era que se hubiera estropeado el tratamiento por un fallo administrativo. Finalmente, el Dr. L. puso un poco de calma al ambiente, indicándome que me iban a poner anestesia parcial en lugar de total, cosa que me pareció muy razonable, hasta que vi venir una aguja del tamaño de mi brazo, derechito hacia mi columna. Me abracé fuerte a la enfermera, cerré los ojos y me encomendé al cielo. Al poco rato, no sentía nada de la cintura para abajo y, aunque el procedimiento duró poco mas de veinte minutos, yo seguiría inmovilizada por casi seis horas. Todo el mundo bromeaba a mi costa en el quirófano, diciendo que si era niña, debería llamarse “Luna”…

23 de octubre de 2006

La sabiduria popular nunca descansa

Una amiga me recordó hoy que hay una conocida de una amiga de una prima de la novia del padre de un compañero de escuela de su hijo que quedo embarazada justo cuando había decidido abandonar la búsqueda, engordar y ponerse a fumar… O sea que si quizá me relajo, como chocolate todo el día y me compro unos paquetes de Marlboro, yo también repita la misma suerte.

Creo que ya toque este tema hace un par de semanas pero aquí voy de nuevo. Esta mujer no quedo embarazada por su nuevo estilo de vida sino muy A PESAR de el. Todo el mundo conoce a la amiga de una amiga o a la prima que adopto y quedo embarazada pero cada caso de infertilidad tiene tantas variables como personalidades existen en este planeta. Cuantos años tenia? Era demasiado delgada? Como era su reserva ovárica? Como era su menstruacion? Como era su fase luteal? Cual era su estado emocional? Cual era el conteo y la motilidad del esperma de su marido? Y la morfología? Como funcionaban sus tiroides? Y así podría seguir analizando y destripando cada caso en una conversación muy aburrida que podría durar horas. Un pequeño cambio en el comportamiento puede provocar una reacción en cadena en el funcionamiento hormonal.

La infertilidad es una condición medica y aquellas parejas que logran un embarazo después de meses de “relajarse” nunca tuvieron problemas, para empezar. Aquellas que nos quedamos en el remanente veinte por ciento de mujeres en estado de espera (no ya dulce sino tirando a agria) somos las que no necesitamos irnos a un crucero o comernos un lechón. Hemos pasado cirugías, tratamientos hormonales, inseminaciones, fertilizaciones y años de tener a médicos y enfermeras hurgando por el cuerpo y aun asi, hay parejas que no tendrán hijos nunca. Son muchas más las parejas que adoptan y nunca tienen hijos biológicos, que las que quedan embarazadas. Y por cierto, la receta del relajamiento ya la probé hace unos años y tampoco resulto.

Y eso me lleva de la mano a alguna que otra perlita que aun escucho: 1.- “hay cosas peores…” Por ejemplo, que me violen? O le dirías a tu amiga a la que se le acaba de morir su madre: “no te preocupes, podría ser peor; se podría haber muerto también tu padre”; 2.- “quizá sea el designio de Dios…” le dirías a un diabético que quizá es el deseo de Dios que no tenga insulina?; o 3.- “que suerte que tienen, pueden viajar y dormir hasta tarde…” minimizar el problema no lo hace mas tolerable; si mi marido me dejara, podría quedarme leyendo en la cama con la luz prendida hasta las tres de la matina pero adquirir ese derecho ni siquiera se asoma a compensar la increíble perdida que seria no tener a O. a mi lado.

Tener una amiga con problemas de fertilidad no es tarea fácil; es desgastante y hagas lo que hagas y digas lo que digas, en algún momento vas a meter la pata. Somos extremadamente vulnerables, volátiles, nos aislamos a veces en cavernas y otras salimos a patear tachos de basura; con los años aprendemos a tolerar esta comedia de errores pero mientras tanto, no siempre somos compañía agradable. Una cosa es segura, sin embargo: necesitamos esa amistad incondicional más que nunca.

Estos temas me ponen muy emocional. Deben ser mis hormonas desequilibradas. O las bombas de crema que me acabo de comer.

22 de octubre de 2006

Tabúes

No puedo evitar decir la palabra hijo con un poco de vergüenza, como quien no tiene derecho a nombrar aquello que no conoce. Es el mismo sentimiento que me cierra la boca a la hora de hablar de hijos ajenos. En cuanto creo que tengo algo que decir sobre si los niños debieran o no comer cierta comida o dormir con sus padres o despertarse al mediodía, veo (o imagino) los ojos de todos los padres y madres del mundo diciéndome: "y que podes saber vos de hijos?; te levantaste algún día a las 2 de la mañana para salir corriendo a la sala de emergencia con tu niño volando de fiebre? Tuviste que amamantar alguna vez a un niño cada dos horas? Cuantos pañales has cambiado en tu vida? No tenés idea de lo que estas hablando.". Y ahí mismito me callo.

Debo reconocer que tienen cierta razón. Es el mismo argumento que uso para criticar a los sacerdotes que disertan sobre el matrimonio. Por lo menos, y en mi defensa, yo alguna vez fui niña y sigo siendo hija, mientras que los curas solo dicen estar casados con Dios, con cuya compañía invisible debe ser bastante fácil de convivir.

Otra palabra que me cuesta nombrar, y no por falta de experiencia sino por cobarde, es infertilidad. Sus letras me chocan como sentencia firme y en contra, como fatalismo y calamidad, como invierno eterno. Me niego a aceptar la situación como permanente, y tal vez sea la niña ilusa y optimista que hay en mi, la que me hace esperar a mi niño cada mes desde hace casi cinco años.

Hoy llego la maldita menstruacion. Merde. No estoy de muy buen humor...

20 de octubre de 2006

Aprender mas de nuestro cuerpo

Es sinceramente increíble, y además vergonzoso para el sistema educativo, lo poco que conocemos del funcionamiento de nuestro cuerpo. La mayoría de las mujeres ni siquiera saben que nacen con todos los óvulos que van a tener por el resto de sus vidas. O que cuando ovulan su temperatura corporal sube y que eso es debido a la presencia de progesterona. O cual es el rol de la glándula pituitaria en el sistema reproductivo o para que sirven las hormonas. Y lo mismo es aplicable al resto de los sistemas biológicos. Ignoramos nuestros procesos vitales, actuamos como si tuviéramos muchas vidas y nuestros cuerpos fueran descartables. No tenemos la menor idea de por que el cuerpo se enferma y confiamos en que cuando eso pasa, algún medico nos va a arreglar. El medico, que solo nos ve diez minutos en el peor de nuestros momentos, asume cual es nuestro desarreglo a partir de un síntoma aislado pero no sabe, y a veces ni siquiera le importa, si nuestra comida fuerte del día suele contener suficiente grasa para mantener una ballena, o si sufrimos de mal de amores o si nuestro hijo es hiperactivo. La inconsciencia con la que provocamos nuestras propias crisis es alarmante y aunque el dolor nos tire al suelo de rodillas, insistimos en eliminar el dolor, no la causa del mismo.

19 de octubre de 2006

Fases de la infertilidad

Releyendo mis últimos escritos y para cualquiera que no haya leído uno de mis primeros posts, llamado “Mi Historia”, pareciera como si mi visión de la infertilidad fuera espiritual, orgánica y libre de elementos químicos. Nada más lejos de la realidad. Si a mis cuarenta años y con casi cinco buscando a un hijo, pensara que los bebes solo llegan con sexo, energía positiva y oraciones, seria el colmo de la ingenuidad y una vergüenza para la comunidad infertil. El enfoque es exactamente el opuesto, como diría Serrat, “he andado muchos caminos, he abierto muchas veredas, he caminado en cien mares y atracado en cien riberas…”; he ido desde ponerme media hora talones arriba después de tener relaciones hasta hacerme cinco ICSIs; desde rezarle a la Rosa Mística (milagrosa según mi hermana) hasta ponerme yo solita cinco inyecciones diarias; desde visitar a una vidente muy famosa hasta escribir un blog; tantos mares he visto sin echarle el guante a ningún pescado que estoy en un momento donde creo que todo es posible. Cualquier receta me viene bien y tan efectivo puede ser, de acuerdo a mi experiencia, hacerse una inseminación como pedirle un milagro a la luna llena mientras quemo incienso en mi jardín. Nadie llega a este estado de positivismo absoluto en unos pocos días de peregrinaje por el camino de la infertilidad; algún cínico dirá que no creo en nada, pero bien mirado el tema, tengo también ante mí la posibilidad de creer en todo.

El proceso comprende varias fases y para quien suele frecuentar los foros de infertilidad, resulta muy interesante ver por que fase va atravesando cada mujer (los hombres hasta los ochenta años aun están convencidos que “ya va a venir…”):

I.- Mujer en fase inicial: Normalmente mas joven y delgada que las demás; un poco nerviosa porque su bebe se hace esperar mas que el de sus amigas pero piensa que su problema es pasajero, que en ultima instancia, el ginecólogo va a detectar exactamente su problema y que en cuestión de unos meses bajo prescripción medica, el asunto esta solucionado.

II.- Mujer FIV amateur: Casi tan joven como la anterior. Bien, el bebe aun no llega y ha dejado a su ginecólogo de cabecera para ver a un endocrinólogo especialista en reproducción pero esta llena de optimismo y confianza en que la FIV va a funcionar a la primera. Todas sus palabras son de aliento hacia el resto del mundo infértil y piensa que lo más importante es pensar positivo.

III.- Mujer FIV Amateur Embarazada: Sigue joven y elegante, levemente mermada su situación financiera. Es la prueba viviente de que la FIV funciona normalmente a la primera y de que la actitud y la energia positiva son la clave.

IV.- Mujer Veterana: Tiene más canas, una cuenta corriente herida de muerte y una ligera actitud cínica. Le cuesta relacionarse con las anteriores; en general, le cuesta relacionarse con todos porque han cambiado las relaciones con su familia, sus amigos, sus finanzas, su salud, su fe y su forma de ver y creer en la vida. Discute con los médicos, no soporta las frases hechas de las enfermeras y arma su propio protocolo, a veces con mayor éxito que el de los galenos. Sabe mucho sobre el sistema reproductivo y por lo tanto, tiene poca tolerancia hacia la estupidez. Algunas de ellas visten su espíritu de severidad y rencor pero la mayoría ha recuperado su sentido del humor y la habilidad de reirse de si mismas. Si se embaraza, se hace un test casero cada día, pensando que en la clínica han cometido un error. Piensa que cada minuto puede ser el ultimo de su embarazo y decora la habitación de su bebe cuando ya nacio.


18 de octubre de 2006

Por que estoy enojada con Dios

Hay un viejo dicho en ingles que se traduce algo así: “si quieres escuchar reir a Dios, cuéntale tus planes…”

Alguien me hizo ver hace unas semanas que enojarme por los resultados de mis tratamientos, además de ser una actividad inútil, es una mera manifestación de mi carácter caprichoso. Que yo podía decir malas palabras, apuntar con los puños hacia las nubes en ademán de pelea o esconder mi rosario en un cajón debajo de las medias pero no podía dejar de seguir adelante con lo que Dios había planeado para mí. Exigir que sus planes coincidan con los míos es un gesto de arrogancia, una actitud infantil y caprichosa que solo indica lo mucho que me hace falta madurar.

Y no solo no estoy convencida que eso sea cierto sino que mas se me frunce el ceño cuando lo pienso. Lo vería algo mas acertado si quisiera convertirme en campeona de formula uno, virtuosa del piano o aspirante a Premio Nobel; si aspirara a algo que esta reservado a unos pocos privilegiados. Pero no, lo normal en este mundo fértil es tener hijos, conjunto del cual me veo excluida sin razón aparente y sin que me pidan disculpas. Es un capricho querer respirar o comer o querer caminar descalza sobre el pasto? Reconozco que hay gente que tampoco puede hacer ninguna de estas tres cosas pero nunca diría que son antojadizos.

Y lo que mas corroe mi alma es que si por todo el mundo espiritual es aceptado que los “hijos no son tus hijos, son los hijos y las hijas de la vida” como decía Gibran; si los hijos son hijos de Dios y solo son dados en préstamo a sus padres para que los guíen; por que diablos no somos nosotros merecedores de la función de guías? No seré el Dalai Lama pero tampoco soy Paris Hilton, caray!

Por el momento cuando me levanto, y a modo de oración digo “que venga lo que venga…” y por la noche “en fin…”…

17 de octubre de 2006

Julia Indichova

Julia Indichova significo un cambio en mi vida, no solo en el enfoque hacia la concepcion sino que muchas otras cosas cambiaron desde que lei su libro, algunas de forma dramatica, otras sutilmente. Despues de mi cancelado cuarto ciclo de FIV y con una infeccion en los riñones que me desgarraba, lei su libro “Inconceivable” de un tiron, con los ojos rojos y un nudo en la garganta. Pero cuando cerre la tapa de atrás, tenia un atisbo de respuesta entre mis manos y eso significaba un nuevo soplo de vida. Su historia era frecuente: mujer de cuarenta y dos años con infertilidad secundaria a la que ningun medico especialista en reproduccion queria tratar dada su edad y su FSH elevado. Lo que fue innovador fue su reaccion personal al diagnostico; luego de pasar por todas las etapas normales de rabia, frustracion, angustia, miedo y tristeza por no poder tener un segundo hijo, comenzo a mirar hacia adentro y a buscar de que manera podia ayudar a su cuerpo y a su espiritu a concebir. Nutricion, visualizacion, meditacion, yoga, todas fueron armas esenciales en su camino. Construyo su propio “protocolo” a falta de ayuda medica y cada paso que daba, cada cambio hacia una vida mas natural y una mejor salud, mas se acercaba a la preciosa niña que la estaba esperando al final del camino.

Entre en Internet para saber mas de Julia y de otros medios “alternativos”. Devore su pagina y decidi en ese momento cual era el regalo de cumpleaños que queria para mis cuarenta: ir a Woodstok, cerca de New York, a uno de los talleres que Julia organizaba cada dos meses. O. me vio tan decidida que no tuvo coraje de decirme que no, aunque se que mentalmente calculaba el precio del boleto aereo, el hotel, taxis, comida, el costo del seminario y pensaba que era un capricho bastante caro. Ni siquiera sabia muy bien quien era esa Julia y por que tenia que verla con tanta premura. No obstante, me dijo que me apoyaba en lo que yo necesitara, cosa que le agradeci.

Arme el bolsito de fin de semana y vole al aeropuerto de La Guardia. Decidi quedarme en el hotel Paramount, cerca de Times Square en Manhattan, que ya conocia bien, y viajar de ahí en tren a Woodstock por la mañana temprano. Woodstock es un pequeño pueblo con muchos encantos, entre los que se encuentran sus colinas verdes, sus pequeñas galerias de arte y el hecho de que la mayoria de los telefonos celulares no funcionan. El curso se realizaba en la casa de Julia y su esposo nos hacia el favor de recogernos en el centro a quienes no teniamos coche. El resto del dia fue inolvidable. Recuerdo el timbre de la voz de Julia en su estudio, el sabor de las lagrimas que derrame, el sonido de lagrimas ajenas, las puntadas en el pecho mientras comenzaba a reconocer por primera vez el dolor que acompañaba a la ausencia de mi hijo, los olores de comidas desconocidas a la hora del almuerzo y la emocion de saberme nuevamente dueña de mi cuerpo y diseñadora de mi destino. Quiza mi destino no resultara igual a mi diseño pero lo que alli escuche tenia tanto sentido para mi cuerpo y para mi espiritu que necesitaba creer que era cierto. Necesitaba limpiarme de toxinas, de estadisticas, de malos presagios y Julia me dio el agua para hacerlo.

16 de octubre de 2006

Como si creyera

Me pregunto si aun existe vida en mis ovulos. En estos dias O. y yo estamos empujando fervientemente la idea de que es posible que concibamos de forma natural. Hacia ahí apuntan todas nuestras energias, nuestras vitaminas, nuestra dieta y nuestros fragiles sueños, pero sera este otro ejercicio futil? Tendremos en nuestros cuerpos lo que hay que tener para crear vida? Que profundo agotamiento provoca este continuo ejercicio de prueba y error.

Estoy cansada de todo este teatro, de esta puesta en escena, de esta preparacion inutil para alguien que nunca llega; de poner mi corazon a la intemperie una y otra vez para que le den un par de martillazos y me lo manden de vuelta para reparacion. Estoy cansada. Punto. Es cierto, soy como un gato con siete vidas pero a pesar de lamer mis llagas, las cicatrices dejan una huella aspera.

Tengo en mi la fuerza para seguir? Debo seguir en el camino natural, como dice Julia, para no poner mas presion a mi cuerpo o mi unica esperanza esta en el FIV? Debo seguir agotando mis propios recursos o moverme ya de una vez con donante? Adopcion no es una opcion para nosotros por ahora, por lo que las opciones alternativas implican riesgo: tiempo contra efectividad. Cuanto dinero podemos ademas tirar por el sistema de alcantarillado? Si los tratamientos fueran gratis, seguiria intentandolo hasta que tuvieramos suerte, pero son extraordinariamente caros.

Que intrinsecamente sola se encuentra una en este camino. Ojala fuera mas creyente y fuera capaz de sentir la mano de Dios aguantando mi peso pero creo que el pobre hombre (o mujer) esta ocupado ultimamente tratando de evitar que desbaratemos la humanidad con bombas nucleares.

Por lo pronto, trato de no pensar y seguir adelante, como si creyera. Dicen que la mente se mueve con imágenes y no distingue la realidad de la ficcion, asi que cada mañana y cada noche hago mis ejercicios visualizando mi panza enorme y preñada. Asi se va a haciendo a la idea. Asi como me enseñaron Julia Indichova (www.fertileheart.com) y Gerald Epstein (“Healing Visualizations”). Como si creyera.

14 de octubre de 2006

Tomamos mate?

En Argentina hay un chiste tonto en el que el marido le dice a la mujer "que hacemos, tomamos mate o cojemos?" y la mujer le contesta "y..., yerba no hay."

Anoche ovule, según me viene avisando el test de ovulacion desde el jueves y confirmado por las puntadas que me dan en el ovario cuando eso sucede, por lo que era nuestra ultima oportunidad del mes para asediar al ovulo reaccionario de esperma y obligarlo a rendirse.

Yo estaba mental y fisicamente destruida despues de un dia complicado. O. esta cambiando de trabajo y tiene el cierre de periodo este fin de semana por lo que con ojos rojos de cansancio me mira desde el otro lado de la cama y me dice: "que hacemos? Tomamos mate o cojemos?"

Entre carcajadas, ganas tuve de ir a la cocina y calentar una pava de agua pero, inmisericorde y sorda a los llantos de Morfeo, decidi que lo primero es la mision cumplida y luego el placer (de dormir).

12 de octubre de 2006

Los libros de la cesta

Recuerdo desde muy chica disfrutar de los tiempos en que me encontraba rodeada de libros. Cuando me canse de leer todos los libros de la biblioteca de mi escuela (no era particularmente vasta), descubrí un nuevo mundo en la biblioteca municipal. Me gustaba ir en cuanto podía (debo haber sido su clienta mas joven) y debía tener diez u once años cuando saque el carnet por primera vez. Agarraba la bicicleta y luego de un paseo que me tomaba unos quince minutos desde casa, llegaba a los sótanos de la municipalidad donde el leve olor a humedad no empañaba la magnificencia de las paredes atiborradas de libros llenos de aventuras, desgracias, risas y suspensos, listos para ser leídos. La bibliotecaria, mujer petisa, de lentes gruesos y de mal carácter, se había encariñado conmigo y recorría los estantes con dedos expertos mientras me señalaba lo que ella creía debía ser mi próxima lectura. Yo me llevaba el recomendado del día para no desairar y algún par de libros más elegidos al puro azar. No era una lectora selectiva en aquellas épocas y saboreaba cuanto papel con letras se me cruzaba por delante. Pasaba así de leer la colección completa de Agatha Christie a leer al ilustre Borges, a un Chesterton misterioso, al popular José Narosky, al denso Tolstoy, al semi-profeta Kahlil Gibran, al poeta de la ciencia ficción, Bradbury o a mi favorito de todos los tiempos, Herman Hesse.

También solía pasear a menudo por las librerías donde el olor a papel nuevo y el colorido de las tapas brillosas me fascinaban. Y también recuerdo en un rincón los dos cestos de metal con libros en oferta; se veían gastados, menos brillosos que sus primos de los estantes, con los lomos levemente amarillentos. Definitivamente, los patitos feos de la librería. Siempre me daba pena verlos y mas lastima me daba pensar en los escritores que habían parido estas obras relegadas al rincón. Me parecía un agravio a su esfuerzo, al cariño y fervor puesto en la tarea y a la satisfacción de la labor cumplida. Yo llevaba un par de años escribiendo cuentos (donde los protagonistas solían ser animales) y creo que en el fondo lo que tenia era un sentimiento gremialista y de protección de la especie.

Escribir ha sido un motor constante en mi vida. A veces con poca gasolina, pero siempre presente, aunque sea haciendo ruido o contaminando mi paz. Llevo ahora varios meses juntando notas, espacios e ideas en mi mente y en papel sobre temas de fertilidad que desafortunadamente he llegado a conocer en profundidad; algunos de ellos nacieron de la necesidad de aclarar mis ideas; otros generaron la creación de este blog. Pero en el fondo de todo, admito la posibilidad de juntar todas estas letras desperdigadas y transformarlas en un libro que pudiera ser útil, interesante o entretenido para alguien que este en una situación similar. Y cuando lo pienso, recuerdo con pánico la cesta de metal y aquellos libros desamparados. Como saber si hay un puñado de lectores interesados en leer lo que tengo en mi alma para escribir? El camino de infertilidad me ha zumbado varios golpes en lo mas tierno del corazón, seria capaz de resistir uno mas?

11 de octubre de 2006

La infertilidad y la carrera

La Dra. Alice Domar tiene, además de un instituto para la infertilidad donde desarrolla herramientas de curación para el cuerpo y la mente (www.mindbodyinfertility.com), varios libros publicados sobre el tema. Algunos de sus conceptos son, para mi gusto, algo exagerados y a veces rayan con la paranoia, pero otros me gustan y entiendo que no todos somos iguales por lo que tomo lo que me sirve y descarto lo que no, cual carozo de aceituna.

El lunes pasado mi oficina estuvo cerrada pero O. tuvo que trabajar por lo que yo me dedique a hacer lo que mas me gusta, que es básicamente vegetar entre despierta y dormida arriba de mi sofá, mirando HGTV, el canal de diseño y decoración. Por la tarde, decidí hacer algo mas productivo y pase al segundo lugar en mi lista de pasatiempos favoritos: ir a una librería y sentarme sin reloj a hojear libros con una taza de te humeante (descafeinado). Tuve entre mis manos por un rato el libro “Conquering Infertility” de Alice Domar y si bien parece bastante básico para las veteranas como yo, un capitulo capto mi atención. Hablaba de la perdida de interés en el trabajo durante la fase de infertilidad. Mujeres con carreras impresionantes, de repente se encuentran con que el trabajo no les satisface y más bien, les entorpece en su búsqueda.

Hace varios meses que siento que trabajo por control remoto y aunque le achaco la culpa a mis catorce años trabajando en la misma silla, encuentro que no hay una razón especifica por la cual tenga que estar tan aburrida. Y es que la búsqueda de un hijo es una tarea de tiempo completo y sospecho que al cambiar el orden de prioridades, la vida se convierte en un obstáculo para alcanzar el objetivo. Con el tiempo, la infertilidad se puedo transformar en una enfermedad ponzoñosa del espíritu, una que afecta todos los aspectos de tu vida. Te llega a agusanar los rincones de tu vida que alguna vez consideraste sagrados, como las relaciones con tu familia, tus amigos, tus finanzas, tu salud, tu fe y tu forma de ver y creer en la vida. Creo que la clave esta en mantener el equilibrio para evitar la esquizofrenia; en tener claro en todo momento que esto es SOLO una parte de tu vida, un aspecto de ella. Para bien o para mal, el mundo real sigue rodando a pesar de todo y una no puede quedarse atrás.

10 de octubre de 2006

Finalmente, la histerosalpingografia

No encuentro tiempo para sentarme frente a la computadora los fines de semana… Vere como puedo solucionar este tema.

Hoy finalmente me hicieron la histeroslapingografia. Perdi casi el dia completo yendo a buscar la prescripcion medica, haciendo un test de embarazo, sin el cual no pueden hacer el estudio (“si, claro” le dije a la enfermera, “yo seria la mas sorprendida ya que aun no he ovulado pero si sale positivo, bienvenidos los milagros!”); luego tuve que esperar un retraso de una hora para mi cita hasta que finalmente me dieron la famosa bata de hospital, muy delicada y primaveral, justo lo que me hacia falta para el frio seco del aire acondicionado de la clinica. Pensando en toda la perdida de tiempo con los ultimos tratamientos, realmente es un milagro que aun conserve el trabajo.

El test en si no duro mas de cinco minutos.Te introducen un cateter a traves del cervix, por donde inyectan un liquido de contraste que es detectado facilmente por las maquinas de rayos-x. Previamente, insertan un poco de aire para mantener el utero firme. Tanto el aire como el agua producen algo de presion en los organos, lo que genera un poco de dolor similar a lo que dolian antiguamente mis ovarios durante la menstruacion, pero nada que no sea tolerable (y yo tengo una resistencia al dolor menor a cero). Por alguna razon, le costo al radiologo ver el ovario derecho y me pidio un par de veces que moviera mi cadera hacia la derecha para salir mejor en lafoto. Finalmente, me dijo que todo estaba bien y que toda la plomeria estaba en buenas condiciones de funcionamiento.

Aparentemente, todo esta en orden. Ahora, a esperar el milagro…

6 de octubre de 2006

Sexo con calendario

Hoy tuve que viajar finalmente por trabajo a Cancun, a pesar de mi ligera resistencia. Sali de Miami a la mañana y volvi por la noche, agotada, a casa. Menos mal que es viernes.

Es gracioso como la esperanza se agarra hasta de un clavo oxidado antes que caerse. Sigo pensando que hacerme una histerosalpingografia es una buena idea. Quiza tenga informacion nueva; pero quiza tambien tenga la suerte de cantar bingo. Por lo pronto, la doctora que me va a hacer el estudio me llamo para verificar mis alergias y para decirme que no podemos tener sexo hasta despues del examen. Merde. Detesto que me digan (o no) lo que tengo que hacer.

Desde que estamos buscando el bebe, gran parte de nuestra vida sexual esta sujeta a calendarios, tiempos y circunstancias extrañas. Y todo porque no hay nada mejor en la vida que estar en el lugar justo, en el momento justo. Hoy si, mañana no; no mas de cinco dias antes, no menos de tres; cuando la temperatura esta baja; cuando hay flujo fertil; ahora no que es la fase luteal. Que romanticos nos vemos mirando el calendario antes de ir a la cama! De todas formas, no nos cuesta mucho ponernos en marcha, aunque sea por cumplir, durante la "semana magica" pero la verdad que no hay como un buen polvo espontaneo e intemporal y, de ser posible, el dia en que no existe la menor posibilidad de embarazo.

5 de octubre de 2006

Aceptacion

Cada ciclo vacio, cada tratamiento fallido es un nuevo ciclo de esperanza y lagrimas. Es dificil ver mas alla del momento del fracaso y es mas dificil aun digerir las emociones y volver a empezar. Algunas mujeres (y hombres) necesitan un terapeuta para no quedarse estancadas en el camino del odio; odio a Dios, al universo, al destino, a los bebes y al resto del mundo “normal”. Otras quedan atrapadas en un agujero de depresion. Eventualmente todas llegamos, con mayor o menor esfuerzo, en meses o en años, a la aceptacion.

La aceptacion tiene muchas caras. Algunos aceptan una vida sin hijos, cosa que me parece muy respetable pero que yo no puedo ni siquiera contemplar como plan alternativo. Otros aceptan, como yo, que esta es la cruz que nos toco llevar. No en un sentido necesariamente religioso sino humano. Cada uno tiene problemas que resolver, duelos que superar o lagrimas que secar. En lugar de seguir preguntandome “por que a mi?”, me pregunto “por que no a mi?”; porque voy a ser yo tan especial como para pasar por la vida sin un misero rasguño? Gracias a Dios que no es cancer. Tengo una prima que es diabetica desde los seis años. Mi padre casi no conocio a su madre. No poder quedar embarazada es una porqueria pero aquí estoy, rodeada de amor, de cariño, buen trabajo, amigos y dinero. No ser fertil es mi cruz pero no voy a dejar que me ponga de rodillas. Voy a vencer.

4 de octubre de 2006

Acupuntura

Los miercoles es el dia de la acupunturista. Comence a ir en marzo, junto con el cambio de dieta y debo reconocer que mi cuerpo lo agradece. Vivian es de origen chino (nacio en Shangai) y su especialidad es infertilidad. Ambas cosas fueron lo que me decidieron a visitarla. Habia probado acupunturistas anteriormente pero recuerdo una de ellas que ponia mas enfasis en los inciensos que quemaba en mi panza que en la fase del ciclo en que me encontraba. No tenia idea de que era el FSH, ni le preocupaba mi bajo nivel de progesterona y cada vez que iba me la encontraba leyendo un enorme libro con tapas chinas, en parte supongo porque pensaba impresionarme y en parte creo que porque me tenia de conejito de indias. Moraleja: siempre pedir ayuda a quien sabe mas que uno, aunque quede mas lejos o sea mas caro o tenga oficinas con menos encanto.

Mi diagnostico en la Medicina Tradicional China es deficiencia de “riñon yang” y falta de irrigacion sanguinea en el utero. Los sintomas suelen ser tendencia al frio, manos frias, cara y lengua palidas, dolores lumbares y dolores pre-menstruales que se calman con calor. Con ese diagnostico, Vivian me recomendo leer un libro excelente que es ya mi libro de cabecera: “The Infertility Cure” por la Dra. Randine Lewis.
Las hierbas que me hacen tomar huelen a repollo podrido en dia de verano pero las agujas, pasado el momento inicial, en el que producen una especie de electricidad, son de lo mas relajante.

Por cierto, hoy me llamaron para darme turno para la histerosalpingografia. Me toca el martes al mediodia…

3 de octubre de 2006

A la hoguera con los periodistas!

Una de las enfermeras de mi clinica me llamo esta mañana para decirme que el doctor estaba de acuerdo con mi pedido de histerosalpingografia (lo imaginaba, siempre le gano por cansancio…) por lo que me llamaran en unos dias para dejarme saber el dia y la hora pero sera alrededor de una semana.

Tengo algo de esperanza que me pase como a mi amiga que quedo embarazada justo despues del examen por lo que le dije a O. que vaya preparando motores…

Mientras venia para el trabajo escuchaba en la radio algunas noticias de la farandula y curiosamente dos de ellas se referian a tratamientos de fertilidad. Parece que estan en ello Jennifer Lopez y Julia Roberts. Y yo pensaba que a veces siento un dejo de culpa cuando, a pesar de tener tanto para agradecer en mi vida, tantas cosas hermosas que me rodean, puedo llegar a sentirme triste por no tener un hijo. Como si mi derecho de pedir a la vida ya estuviera de algun modo agotado. Entonces pensaba tambien que si mujeres como Jennifer, Julia o Brooke, con toda su fama, belleza, dinero y amores son capaces de pedir mas y lo que es aun mejor, obtenerlo (Brooke Shields, Julia y sus mellizos), por que el universo va a ser mas tacaño conmigo? Ah… esas noticias renuevan mi espiritu.

Al final, el periodista logro levantarme la presion ya que mi nivel de tolerancia a la estupidez es muy bajo. En el caso de Julia Roberts comento que va a “encargar otros mellizos” (lo dio como un algo factico; como si fuera facil controlar los resultados de los tratamientos) y que “utilizaria el controversial metodo de PGD, para poder elegir el sexo de sus hijos”. Esto es el colmo! El PGD es un test de diagnostico relativamente reciente mediante el cual se extrae una celula del embrion recien formado durante el proceso de FIV y se lo somete a analisis molecular. Se revisa el ADN y se determina por ende si el embrion tiene algun tipo defecto genetico, bastante comun en mujeres mayores de 35, que le impediria el desarrollo. Se elige por lo tanto para la transferencia aquellos embriones con mayor capacidad de llegar al parto. Obviamente, al analizar el ADN se sabe el sexo del embrion pero juraria que a cualquier mujer que llega a un FIV como recurso extremo ante la imposibilidad de quedar embarazada, estrella de cine o no, quiere sobre todo que el tratamiento sea exitoso y le importa mas bien un cuerno el sexo de su hijo.

Y digo yo, si en temas que una conoce los periodistas dicen semejante tanda de tonterias, sin conocimiento ni informacion correcta, cuantas otras cosas nos estaremos tragando en temas que desconocemos!


2 de octubre de 2006

Calendario

Comence mi periodo ayer, nuevamente. Merde.

Llego como un pariente lejano, como un primo de tu marido que es grosero a la mesa, no es bienvenido pero que hay que tratar con respeto. No deja de ser cierto que la textura, color y duracion del flujo es un buen indicativo de la salud del sistema reproductivo. Al menos, desde que comence mi vida sana y abandone el cafe, ya no tengo ese dolor agudo, punzante que me doblaba en dos; que me hacia estar despierta la mitad de la noche y me obligaba a tomar pastillas suficientemente fuertes como para dormir a un caballo.

Mi doctora china me pide siempre todos los detalles sobre mi periodo y cada vez que la veo comenta “tu cuerpo es mucho mas joven que lo que tu edad indica”. Gracias, Yi, no se si tendre un hijo pero al menos envejecere con dignidad…

En mi clinica solo les interesa cuando empieza cada periodo, el famoso “cd1” en la subcultura de la fertilidad (dia del ciclo 1); la menstruacion es la base del calendario en el mundo paralelo en el que vivimos. Los meses no son meses sino “ciclos” la primera quincena es la “fase folicular” y la segunda quincena es la “fase luteal”. Me pregunto cuando sera año nuevo y cuando el dia del niño…

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