21 de abril de 2009

Presentacion en Sociedad Virtual

Vieron como algunas mujeres tienen un parto en casa, con una baniadera llena de agua, sahumerios prendidos, una partera esperando con las manos abiertas, velas y musica tibetana? Lo mio fue lo opuesto: dos dias internada con suero, mientras el agua salia de mis entranias, lenta pero perentoriamente; a mi parto (cesarea, por supuesto, nada "natural") asistieron el obstetra, un perinatologo, una neonatologa, un hematologo, un anestesista, ayudante de anestesista y un ejercito de enfermeras.

Llego Maximiliano a las 33 semanas y dos dias. No se que apuro tenia de salir, si de todas formas, se la pasa durmiendo...

Aca se los presento, a las tias (y tios) virtuales.




PD: perdon por las faltas de acentos y "enies"... Estoy escribiendo rapido, en un laptop que no tiene esas florituras

PD: tampoco he podido ver posts, foros, blogs ni ninguna otra actividad que no sea cambiar paniales, lavar ropa y dar mamaderas. De a poco me ire reincorporando, en unos anios, quiza...

30 de marzo de 2009

Nueva foto

Durmiendo atravesado en mi utero...


24 de marzo de 2009

Semana Treinta y Dos


El Cansancio se apoya cada día en el balcón de mi ventana. Toma sol pero me mira de reojo; me acompaña a la oficina aunque no me riega las plantas. A las cuatro de la tarde, puntual como lord inglés, se sienta en mi silla y ya no me lo puedo despegar.
Ayer tuve que hacer malabares para espantarlo. Perdí el control de mis párpados y la nuca amenazaba con doblegarse. Tuve que salir de mi despacho, sentarme en un inodoro de la oficina y cerrar los ojos, apoyando mi cabeza en el papel higiénico. Luego, lavarme la cara con frenesí. Si alguien me quiere fresca en el trabajo, que vuelva por la mañana.

Ya me veo en la recta final de esta carrera que comenzó hace tantas lunas, que ya no cabe ni en mis recuerdos. Por lo menos, Maxi ya tiene alguna ropa, cuna











y cochecito.










Que luego no diga que no venía por falta de instalaciones apropiadas.

18 de marzo de 2009

Semana Treinta y Uno

Nunca fui de acumular muchos recuerdos en cajones. Cuando una, además, se muda con frecuencia entre espacios reducidos, aprende a valorar la fotografía y la memoria, por encima de otro tipo de evocaciones. No aprecio en demasía los souvenirs de fiestas, cumpleaños, ni casamientos pero los mantengo por un año, en atención a quien me los regala. Pasado ese plazo, se autodestruyen (bueno, lo de “auto” es debatible). Cuando voy de viaje no me verán en tiendas de turistas plagadas de torres Eiffel y estatuas de la Libertad, sino que traigo, además de fotos, recuerdos prácticos; y es así como en nuestra casa, tenemos porta-velas de Sudáfrica, un termo de Austria, tazas de te turcas, ropa interior francesa o un centro de mesa de ébano de Kenia.

Y si apilar recuerdos en el plano físico no es mi tarea favorita, podrán entender como ayer leía con horror en un blog como varias mujeres coleccionaban mementos de su paso por la infertilidad: fotos de embriones que nunca llegaron a ser, pulseras de hospital, e-mails impresos con condolencias o boletos de avión a clínicas lejanas.

Entiendo el concepto general de querer enseñarle a tu hijo, en el futuro, cuánto fue amado y deseado, aún antes de llegar a esta tierra; pero habiendo tantas maneras de hacerlo, ¿para qué elegir la mas dolorosa? Y si ese niño nunca llega, ¿qué hace una con una caja llena de lágrimas? Se me hace un cajón muy pesado para arrastrar en esta vida.

En mi casa, se han destruido todas las fotos anteriores a las ecografías de Maxi y estoy disfrutando con antelación el día en que arme una hermosa hoguera con todo mi historial médico. Quizá lo haga (o no) en alguna fecha especial como fin de año, la noche de brujas o el día de las fogatas de San Juan y prometo que ese día bailaré bajo la luna y brindaré con una sonrisa.

A quienes gustan de acumular souvenirs y sólo por curiosidad, ¿qué profundo impulso o reacción instintiva los lleva a apilar recuerdos? ¿Tienen miedo a una enclenque memoria? ¿Qué hay de malo en, a veces, olvidar?



Blogalaxia Tags:

4 de marzo de 2009

Semana Veintinueve

Ya estoy en el tercer trimestre. Que lo parió.

Caminar o no caminar; esa es la pregunta. Diría Hamlet, si hubiera estado embarazado.

O. insiste en que debo moverme y sospecho que alguien (aunque no ha confesado, hasta el momento, el culpable) le debe haber dicho que si no camino, voy a tener un parto más difícil o me quedare bizca. Una de las dos. No sé muy bien cuál.

Puedo entender los beneficios teóricos del ejercicio, con o sin relleno en la panza, pero el tema es que a los cinco minutos de empezar a moverme, se me pone la panza toda dura y parece, a juzgar por su peso, que me hubiera tragado un camión con acoplado. Mi instinto femenino me dice que Maxi, desde el más allá, me ruega que me quede quieta. Mi marido dice que a cualquier cosa le llaman “instinto femenino” y que él, más bien, piensa que soy una vaga.

Algo de razón no le falta al hombre, ya que gastar más calorías de las necesarias no suele ser mi pasatiempo favorito. Para colmo de males, el médico de guardia que me atendió durante el incidente de la deshidratación me dijo: “¿para qué queres caminar? No hace falta que camines, si no querés”. Por otra parte, mi profe de yoga prenatal parece ser del club de O. Aunque ella también piensa que los partos deben pasarse sin anestesia y que es bueno tomar baños de luna, así que tampoco hay que darle mucho crédito a sus opiniones.

Mi barriga parece, últimamente, tener vida propia. Y no me refiero al polizón que estoy alimentando, sino al bulto que lo rodea. Por la mañana se levanta (al contrario que su dueña) fresca y relajada, y se va tensando durante el día hasta el punto que, a pesar de pasarme horas sentada en un cómodo sillón de oficina, con figura ergonómica, al ponerse el sol, está toda compungida y tiesa. Los paseos tardíos al baño parecen ser más largos que los de la mañana y Maxi se mueve menos.

¿Caminar o no caminar? Esa es la pregunta.



Blogalaxia Tags:

26 de febrero de 2009

Semana Veintiocho

Les presento a Maxi en su version 3-D



Aunque el niño pesa sólo 1.100 kg, yo llevo 11 kilos en aumento. Tampoco me veo tan ballena... ¿Dónde está el resto?

17 de febrero de 2009

Semana Veintisiete

El sábado pasado fue el Día de San Valentín. Nuestro plan era un sencillo asado en casa, para luego mirar “Nights in Rodanthe”, comiendo trufas de chocolate. Pero como dice el dicho, “si quieres escuchar a Dios reir, cuéntale tus planes”.

Por la mañana, me pareció ver una ligera mancha oscura en mis calzones. Era tan tenue que, al no estar segura, la dejé pasar. Nos fuimos a caminar un rato, la mañana estaba fresca y me vino bien estirar las piernas. A la vuelta, tenía calor y sed y me tomé como dos vasos altos de agua, de un tirón. Después de comer, apareció la segunda mancha. Esta vez sí, pequeña pero inconfundible. Llamé al servicio de emergencia de mi doc para quedarnos tranquilos y el médico de guardia me devolvió la llamada a los dos minutos. Me mandó directo a la clínica, para revisión, y para allá salimos. Eran las 3:15 de la tarde. Al llegar, nos atendió una enfermera de Manchester, muy atenta, que me acostó en una camilla y me amarró la panza con dos cintas, cuyos sensores mandaban información a una máquina que dibujaba curvas y parábolas. Me preguntó: “Tienes contracciones?” “No sé, ¿cómo es una contracción?”. Un sensor medía el corazón de Maxi y el otro, posibles contracciones. Nos dejó unos quince minutos con el sonido acuoso del corazón del bebé, mientras yo respiraba aliviada, escuchándolo. O. miraba preocupado uno de los dibujos que escupía la máquina y al entrar la enfermera, dijo: “Veo contracciones. Muchas”. Sensores de alerta de mi cerebro en modo de pánico. En los segundos siguientes tenía a un técnico haciéndome una ecografía por mi lado derecho y a la enfermera, del lado izquierdo, poniéndome suero. “A veces, con el suero es suficiente para parar las contracciones”. O., atrás de mí, me pasaba la mano por la cabeza. En nuestras miradas se leía el pensamiento compartido: “26 semanas es poco para Maxi; muy poco. Aún debe esperar un poco mas”. El técnico terminó su tarea; el bebé estaba bien, la placenta también y el cervix, apropiadamente cerrado.

Después de la primera bolsa de suero, las contracciones pararon. Cuando iba por la tercera bolsa y ya respirábamos medianamente tranquilos, llegó el médico a ver como iba y a darme el alta. Nos dijo que me había deshidratado y que las contracciones habrían roto algún minúsculo vaso sanguíneo en el cervix, que provocó las gotas oscuras que ví. Me dijo que descansara todo el fin de semana, que tomara dos litros de agua cada día y que no me preocupara, que las contracciones no habían sido muy intensas. Cuatro horas más tarde de nuestra salida de casa, estábamos regresando, agotados.

Hoy, ya tranquila y con Maxi golpeteando mi vejiga, rescato dos emociones de esta experiencia: 1.- la apreciación del delicado equilibrio que debe llevar nuestro cuerpo para mantener un embarazo saludable; aún cuando una se sienta fenomenal y 2.- ya no somos O. y yo; hay una tercera persona que, sin haber llegado a vernos, ya fomenta nuestros desvelos…


Blogalaxia Tags:

13 de febrero de 2009

Semana Veintiseis

El martes fui a hacer mi análisis de glucosa, ya que la diabetes gestacional parece ser bastante frecuente. Me dijeron que sólo me llamaban si los resultados eran anormales y el teléfono no ha sonado, por lo que asumiremos que todo viene bien. Hubiera abandonado con tristeza el solaz que me proporcionan últimamente los dulces.

Maximiliano se mueve bastante y tengo más sueño que nunca. Me dice el doc que, a partir de la semana 28, el niño se tiene que mover por lo menos diez veces cada tres horas. Pobrecito. Que presión.

Y cambiando de tema, ¿octillizos?? Entre más datos salen a relucir del tema, más se me revuelve el estómago. No sé con quien enojarme primero: con la madre, a quien le faltan un par de tornillos, o con el tarado del médico que le transfirió seis embriones. ¿En qué universo paralelo vive este hombre, que piensa que es una idea fantástica transferir un ejército de embriones en el útero de una mujer joven y sana, que ya ha tenido cinco embarazos previos? Yo he tenido que hincar mis rodillas en el suelo para suplicar transferencias de tres embriones, aún con mis numerosos años de infertilidad, mi veteranía y mi ausencia de embarazos previos. Y dejo de lado el hecho de que es madre soltera y sin empleo ya que, quizá (y sólo quizá) el médico no deba valorar el tamaño de la familia que cada cual desea, independiente de sus circunstancias. Me indigno por el destino de esos niños y por la comunidad infértil, en general, ya que no falta quien vea en semejante necedad, una razón para pensar que los tratamientos de infertilidad son peligrosos y debieran ser limitados o de algún modo, evitados. Total, habiendo tantos niños huérfanos en el mundo “¿por qué no adopta y listo?”.


Blogalaxia Tags:

6 de febrero de 2009

Semana Veinticinco

El domingo pasado le compramos la primera ropa a Maxi (si, ya tenemos nombre).



Estábamos mirando otra cosa, se me cruzaron por delante de la vista y no me resistí.
Fue un paso grande, muy grande. Fue darme cuenta que, en realidad, existe una persona que, muy pronto, va a estar viviendo con nosotros.

Salí de la caja con un nudo en la garganta y le pedí a O. que me abrazara. Sin entender mucho y con cara de sueño, O. accedió a mi pedido. Con lágrimas en los ojos, le dije bajito:

- Pensé que nunca iba a comprar ropa para un hijo nuestro.
- Mujer de poca fé…




¡Sólo 101 días para ver a mi polizón en persona!!


Blogalaxia Tags:

27 de enero de 2009

Semana Veinticuatro

Empezamos la semana con ecografía y mediciones múltiples. Todo mide como debe, pesa como se supone (unos 650 gramos) y patalea como ciclista experimentado. Sólo sé que tiene piernas largas (más largas que la media, según la ecógrafa) y luce bien en pantalla. Seguro que será actor y ganará un Oscar.

(Perfil y Piernas )





Las mujeres que van conmigo a yoga prenatal me están poniendo muy nerviosa. Siento que soy la más burra del grupo; como cuando una iba a dar un exámen en la facultad y todo el mundo tenía la manía de hablar de tal o cual tema, cinco minutos antes de entrar a la mesa de exámen. Invariablemente, todos hablaban con soltura de algún tema colgado con alfileres o una bolilla misteriosamente olvidada por una.

Acá se repite la misma sensación de desamparo y una se pregunta cómo el verbo parir tiene tantas conjugaciones. Al fin y al cabo, las mujeres lo han venido haciendo durante muchos siglos; tampoco tiene que ser más complicado que desarrollar la teoría de la relatividad. Las quisiera ver yo con hiperestimulación ovárica; a ver si iban a tener tantas respuestas como yo en la punta de la lengua.

Para mayor escarnio, casi todas son muchísimo mas ecológicas que yo y parecen eternamente dedicadas a luchar contra los malvados obstetras que nos imponen ritos contra natura, como dar a luz en una camilla; nos llevan corriendo a cesáreas innecesarias o nos inducen a partos prematuros. Y así, estirando sus dedos índice y medio en forma de “V”, en señal de paz, y aspirando el humo de un sahumerio hindú, nos cuentan como ellas rechazarán el Pitocin, desdeñarán epidurales y exigirán amamantar a su bebé con el cordón umbilical puesto.

Por suerte, ayer estuve hablando con una mujer normal, en la oficina, que se acaba de reincorporar de su licencia por maternidad y me decía que el parto apenas fue una molestia. La indujeron por la mañana; epidural mediante, ni se enteró que tenía contracciones; a eso de la una y media ya estaba completamente dilatada y su niña nació cuarenta minutos más tarde. A eso llamo yo un parto ideal.


Blogalaxia Tags:

14 de enero de 2009

Semana Veintidos (con foto)

Nos han mentido toda la vida. Los embarazos son de diez meses y a las pruebas me remito: el embarazo, según los médicos, dura 40 semanas y en mi semana 22, ya me dicen que estoy en el sexto mes, cuando, hasta mayo, aún faltan 4 meses. Está bien, las 40 semanas comienzan a contarse desde el día de la última menstruación, así que hay que restarle 2 semanas, pero aún así, me quedo con nueve meses y medio. Las cuentas no me dan.

Como siempre, San Google salió en rescate de mi pensamiento linear y los silogismos lógicos con los que me desayuno, y me dió esta hermosa tablita:



Aunque está en inglés, los números creo que se entienden: estoy en mi sexto mes y ¡en sólo 4 semanas entro al tercer trimestre! ¿Cómo hemos crecido tan rápido? Después entran a dar una explicación de cómo las 40 semanas siguen el calendario lunar, que cada mes tiene 4,3 semanas, que la tierra es plana y que las pirámides de Egipto fueron construidas por extra-terrestres, creo. Es decir, cálculos matemáticos y teorías aburridas para las que mi curiosidad demuestra escaso interés.

Por lo pronto, ya he dejado de repetir en la oficina, a modo de mantra “no estoy gorda, estoy embarazada”, ya que la panza antecede a mis pasos, dejando poco lugar para la duda.



(pido disculpas nuevamente por la calidad de la foto, debida a la porquería de cámara que viene incorporada a la Blackberry)

Y como el anterior debate sobre el parto fue tan interesante, vuelvo a convocar a las madres sabias y experimentadas para que me iluminen sobre cuáles son, a su criterio, las 5 cosas (materiales) más importantes para el primer año de vida del bebé. Hagamos excepción de la cuna, el cochecito, mamaderas y chupetes, que, hasta para mí, son familiares. Tampoco cuenta la sillita del auto, que es de uso obligatorio. Cuenten esos secretos que no salen en los libros. Eso que pasa de boca en boca. Las espero, lápiz y cuaderno en mano, como estudiante aplicada.


Blogalaxia Tags:

9 de enero de 2009

Sala de partos

Esta es la sala de partos de la clínica donde daré a luz. Cualquier parecido con un quirófano es pura coincidencia...
(espero que no me toque una con cortinas rositas... ja ja)

8 de enero de 2009

Semana Veintiuno

Festejamos el inicio de semana con ecografía. Baby se movió sin parar, haciéndole la tarea más difícil a la técnica, que intentaba medirlo por todas partes. Pesa unos cuatrocientos gramos ya, y si se los sumamos a todo el acolchado que este cristiano se ha armado alrededor, debo decir que se nota. Medidas perfectas para su edad, porte aristocrático y un coeficiente intelectual privilegiado. Las dos últimas cualidades, si bien no pudieron ser confirmadas por la ecografía, las saca de su madre. Su padre sólo aporta los ojos azules y una cierta simpatía por los deportes (en especial los de ruedas).

Debo reconocer que estoy pasando un embarazo considerado “normal” y, por lo tanto, es altamente sospechoso. Aún no sé si debo decir “por fin” o si ésta es sólo la calma que precede a la tormenta. Prefiero pensar que el Destino, en contraprestación por todos los inconvenientes ocasionados, me está recompensando, cual vendedor de cocinas baratas, con un niño sano, que saldrá del vientre de su madre en quince minutos, con una sonrisa, y que dormirá la noche entera de un tirón a las dos semanas, sin saber que es un cólico.

Por otra parte, me acabo de dar cuenta que Baby, en algún momento y por algún lugar, deberá salir a verme la cara y las opciones que hay en el mercado no parecen ser muy atractivas. Si se pudiera elegir, ¿alguien se anima a definir un parto ideal?



Blogalaxia Tags:

30 de diciembre de 2008

Semana Veinte

Oficialmente, estamos en la mitad del embarazo.

La gente nunca está satisfecha con lo que tiene. Cuando una está soltera, le preguntan cuando se va a casar; cuando está casada, para cuándo los niños; cuando una está embarazada, si es varón o nena; cuando saben el sexo, si ya se mueve. Siempre un paso más adelante que una. Y una, que tiene un gen paranoico en el área reproductiva, se pregunta si, de no haber llegado a esos parámetros, habrá algo que no este funcionando como debiera. He decidido que la expectativa humana es imposible de alcanzar.

(Suspiro)

Baby ya se empezó a hacer notar a lo largo del día. Sólo me preocupa que también se mueva a la noche. Debo empezar a calmarlo para que se duerma a horas decentes. Nunca es muy temprano para poner un poco de disciplina.

(Sonrisa)

No se que significa eso de “disfrutar” del embarazo, de lo que tanto se habla. Yo sólo disfruto de aquellos momentos en los que Baby hace acto de presencia; dígase de las ecografías, los dopplers, las recientes patadas. El resto del tiempo me pregunto que estará pasando ahí adentro. Lo mejor del embarazo es que, a diferencia de mis usuales experiencias reproductivas, es finito; y no me refiero a delgado, sino a que tiene un plazo perentorio e inaplazable. A más tardar en junio, nos vemos todos las caras. Y eso sí es hermoso.

(Mayor sonrisa)

¡¡Les deseo un feliz y maravilloso 2009!! Y me despido con Mafalda y una sonrisa,



¡¡HAPPY NEW YEAR!!!

24 de diciembre de 2008

¡¡FELIZ NAVIDAD!!


Les deseo, de todo corazón, mucha paz.
(Y un Papa Noel generoso.)

19 de diciembre de 2008

Semana Dieciocho (con foto)

El consultorio de mi obstetra ocupa todo el segundo y el tercer piso de un edificio de cinco pisos. En el piso cuarto se encuentra una conocida clínica de infertilidad. Para que no digan que dos mundos dispares no pueden convivir. Moros o cristianos. Demócratas o republicanos. Fans de los Beatles o fans de los Rollings. Alonso o Hamilton.

Quien ha estado de ambos lados de la escalera y ha subido y bajado esos pisos de forma intermitente durante años, puede reconocer a la legua quien va al segundo y quien va al cuarto piso, aún antes de que aprieten los botones anaranjados del ascensor. Las caras tensas, a veces vacías; la mirada al suelo; los pensamientos perdidos y la delgadez con frío de las de arriba contrastan con las caras complacientes y cuerpos redondos de las de abajo. Las de arriba, además, suelen ir en pareja; ambos serios, con las manos agarradas, buscando apoyo mutuo en un mundo que no para de dar vueltas. Las de abajo van solas y suben leyendo su Blackberry o mirándose las uñas, metidas en su burbuja de hormonas.

Yo miro a todas desde el fondo y recuerdo las veces que habré cortado la circulación de los nudillos de O. por agarrarlo tan fuerte. Mi corazón va hacia las de arriba, especialmente en estas fechas; cierro los ojos y les envío cálida luz blanca.

No se deja de ser infértil por haber ganado la lotería del embarazo, porque si para tener un hijo se necesitaron siete años, nueve tratamientos y treinta y cinco médicos, poco debo tener en común con el mundo de las conejas.

Y sin embargo... Sin embargo, toda mi piel me pide un descanso de la infertilidad. Mi mente quiere meter la cabeza en un hueco y vivir en el mundo de los pensamientos felices. Cuando la paranoia ataca, toco mi panza, ahora ya abultada, y las mandíbulas se aflojan. Es por eso que no puedo entrar en foros, ver libros o sumergirme más tiempo en la infertilidad. No por ahora. Todo mi ser me pide un descanso. Pido gancho.


PD: Editado a petición del público con foto en bikini. La calidad deja mucho que desear porque está sacada con mi teléfono, enfrente del espejo; pero la idea se entiende...




Blogalaxia Tags:

9 de diciembre de 2008

Semana Diecisiete

A veces una no quisiera tomarse vacaciones, sólo para no sufrir al regreso. Pero como dice aquella canción antigua y cursi, “es mejor querer y después perder, que nunca haber querido”; así también es mejor disfrutar de la vida y la amistad, aunque eso signifique bostezar en la oficina unos días mas tarde.

It’s a boy!”; varoncito, dijo la ecógrafa hace unos días, mientras le medía la cabeza, el corazón, el bazo, el fémur y otras internidades varias. Todo parece dar las medidas apropiadas, siempre y cuando la vista de la técnica haya sido lo suficientemente avezada como para distinguir el bazo del estómago, cosa que parecía, a todas luces, un trabajo más digno de una bruja con poderes psíquicos, que de un científico.




Varios nombres rondan en aire, siendo por ahora el ganador, Maximiliano. También tienen buenas chances Federico y Alvaro. ¿Alguna otra sugerencia? Nos gustan los nombres largos y con peso (el apellido es corto y alemán).


Blogalaxia Tags:

21 de noviembre de 2008

XIII EDICIÓN DEL CONCURSO "TODOS SOMOS DIFERENTES"

"La ASAMBLEA JUVENIL DE DERECHOS CIVILES, en colaboración con la FUNDACIÓN DE DERECHOS CIVILES, y el Instituto de la Juventud, INJUVE, convocan la XIII edición del Concurso "TODOS SOMOS DIFERENTES", en las modalidades de cuento, relato hiperbreve y fotografía. Su objetivo es distinguir aquellas creaciones originales que conjuguen la calidad artística con una especial sensibilidad y capacidad de comunicación y denuncia de realidades racistas o de intolerancia."

Me acaban de notificar que he sido finalista en la modalidad de relato hiperbreve, entre más de dos mil concursantes, y que el mismo será publicado en un libro recopilatorio de próxima edicion. Este es el relato:

LA CARTA

Doña Francisca se sienta cerca de la ventana, por donde entra el sol de la tarde porteña. Se pone los lentes, mientras entre sus dedos temblorosos se zarandea un sobre que acaba de traer el cartero. Mira la letra y le pasa por encima la mano derecha, con cariño. Son noticias de su nieta, quien se fue a buscar trabajo en Madrid hace apenas unos meses. Por suerte, aún no perdió la buena costumbre de escribir en papel, en una época donde la gente parece tenerle alergia a las oficinas de correos.
Querida abuela: Espero que estés bien y que no te olvides de tomar tus pastillas para la presión. Sabés que con esas cosas no se juega.”
Doña Francisca sonríe al pensar que el tiempo se encarga de cambiar los roles en la vida, mientras recuerda las veces que le habrá cambiado los pañales a esa niña.
Las cosas por acá están bien. Bueno, no están mal, que es un avance.”
La anciana aún no entiende que alguien tan listo como Mariana, con sus estudios de Filosofía y Letras, tuviera que seguir dando tumbos por el mundo, sin poder ganarse el pan, como merecía. Cuando Francisca llegó a Buenos Aires, tenía sólo diecisiete años, estudios primarios y mucho coraje. Es cierto, alguna vez le llamaron “gallega de mierda” como a su nieta le habrán, alguna vez, escupido “sudaca”, aunque lo oculte entre las letras redondas de su carta, pero nadie nunca le había cerrado la puerta en la cara. Trabajó de mucama, niñera y finalmente, se hizo cocinera, lo que fue su gran pasión. Crió a dos hijos, una nieta y caminó siempre con la frente alta de quien no tiene que pedir perdón. ¿Cómo estará tratando a mi niña la España de mis amores? ¿Será tan generoso mi pueblo, como esta tierra extraña lo fue conmigo?
Abue, te quiero mucho y me gustaría que estuvieras más cerca. No he comido aún unos callos como los tuyos. Reza por mí.”
Doña Francisca, cerró la carta en dos y le dió un beso con sus labios agrietados. Sonrió, dejó escapar un lagrimón y comenzó un Padrenuestro.

11 de noviembre de 2008

Semana Trece

Mi hermana y yo somos muy diferentes. Cuando acababa de tener a su niña, le pregunté por qué llevaba un bolso con ositos. Me miró sorprendida y me respondió con ojos obvios: “porque es para los pañales de la beba”. “Pero el bolso lo llevas vos, no ella”. Claro, yo estaba soltera en ese entonces y mi comentario sólo provocó una sonrisa condescendiente.

Ahora estoy casada y con un bebé en camino (si el Destino se sigue olvidando de mi) y sigo sin entender la manía con los osos; animal ciertamente peligroso, dicho sea de paso. También me lastiman los ojos las paredes pintadas de rosa, las guardas con trenes, las cunas con puntillas y las alfombras en forma de corazón. Debe ser algo genético, por parte materna. Mi habitación de niña tenía las paredes de color crema y cubrecamas a rayas rojas y blancas, alabada sea mi madre.

Me gusta la decoración y quisiera que mi Baby respirara un amplio sentido estético desde que llega a casa. Sé que algún día tirará todo lo que le compró su madre y lo sustituirá por sábanas con volados y cortinas con corazones, pero a esa altura ya será hora de mandarla de una patada a la universidad. También sé que, así como yo he vuelto, con los años, a la sopa de mi madre; así volverá el/ella a las frazadas de su infancia. Tengo la habitación de Baby decorada en mi mente y circulan en esas ideas, los colores blanco, amarillo, crema, muebles de madera oscura y sillas Barcelona.

Hace un par de semanas me atrapó una tela de Marimekko llamada Kulke y pensé que sería perfecta para una pared de su habitación. Es exótica, colorida, algo retro y misteriosa. Perfecta combinación. Debido a la Paranoia, no pude animarme a comprarla, hasta que, hace unos días, las estaban liquidando al cincuenta por ciento de su valor en CB2.com ya que les quedaban pocas. No me resistí. Llegó ayer. Mide como un metro de ancho. ¿No es fantástica?



PD: Manolo Blahnik (¿lo recuerdan de Sex and The City?) sacó una línea de zapatos para el verano del 2008 usando estampados de Marimekko.

PD2: a O. le encantó. Le dejo opinar porque tiene buen gusto (después de todo, me eligió a mí). Aunque creo en lo que dice el famoso decorador, Jonathan Adler: “En cuestión de decoración, sólo la esposa puede decidir. A menos que el marido sea gay.”


Blogalaxia Tags:

5 de noviembre de 2008

Semana Doce

- ¡Mirá como mueve los brazos! ¡Va a ser corredor de Formula 1! - dijo O. mientras veía a Baby retozar alegremente por mi útero, con las manos extendidas.

La técnica de ultrasonidos, quien tenía la difícil tarea de medir el fluído de la nuca de Baby, lo veía brincar en la pantalla y decía, riéndose, “We have a jumper here…” (“Tenemos aquí un saltarín…”). Finalmente, nos tranquilizamos todos, Baby nos dió, el pasado jueves, su hermoso perfil y se pudieron hacer las mediciones correspondientes.

Los métodos de diagnostico prenatales son, aquí, y a diferencia de otros países, casi de rutina y no sólo para las veteranas. La translucencia nucal se hace alrededor de las once semanas pero cada vez es más común realizar los llamados “screenings” secuenciales o integrados. Es decir, además de la translucencia nucal, te hacen análisis de sangre en la semana once y en la semana dieciséis. Luego, calculan conjuntamente los resultados y aparece, mágicamente y con un noventa por ciento de éxito, la probabilidad de que el bebé tenga trastornos cromosomáticos (trisomías, Down, etc). Si los resultados son anormales, se ofrecen como alternativas los métodos de detección más invasivos como el CVS o biopsia de corión, entre las semanas diez y doce o la amniocentesis, alrededor de la semana dieciséis. Ambos tienen casi un cien por cien de exactitud en sus resultados, con la diferencia que el CVS no detecta problemas neurológicos (espina bífida, por ejemplo).

El primer exámen de las once semanas lo pasamos Baby y yo con buenas calificaciones, así que seguiremos estudiando para el siguiente. Si todo sigue bien, no será necesaria la amnio, que me pone algo nerviosa aunque, con un buen médico, el riesgo es mínimo.

En otro orden de cosas, ayer me puso O. mi última inyección de progesterona. Ahora, proveernos de esta hormona ya es tarea de la placenta. Como no recibí ningún discurso de aceptación por parte de Placenta, me pregunto si habrá asumido su cargo sin condiciones…


Pd: la foto quedó algo oscura y, luego de pasar por el escáner, sólo se ve un nublado digno de una noche de invierno…

Blogalaxia Tags:

Personal Blogs - Blog Top Sites Blogalaxia BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog Personal blogs Top Blogs Blogarama - The Blog Directory blogs Personal Blogs
Create blog Anécdotas, historias y relatos TOP 100 WEBLOGS Family Blogs - BlogCatalog Blog Directory